En los últimos años ha habido un incremento notable de casos de litiasis renal (piedras en los riñones) en niños pequeños, un problema de salud que de no ser atendido puede llevar a falla renal.
Así lo indica el doctor Javier Francisco Leal Ojeda, especialista en urología pediátrica, quien en el último mes, junto a un equipo de médicos, sometió a tres menores, uno de 10 meses de nacido y los otros dos menores de dos años, a procedimientos para extraerles las piedras que se les habían formado en los riñones.
Aunque ya habían registrado casos en niños muy pequeños, era la primera vez que se recibían a un menor de 10 meses, que tenía una piedra que, por su tamaño, era necesario extirpar.
No hay una estadística oficial de casos de litiasis renal en menores, pero el médico considera que es de un 7.8% en Yucatán.
En entrevista con Diario de Yucatán, el doctor Leal Ojeda comparte que hace 10 años comenzó a detectarse un incremento de litiasis en niños. Hoy en día son más frecuentes los casos y, sobre todo, en niños más pequeños.
Posibles causas
Esto se puede deber a alteraciones metabólicas, lo que significa que el cuerpo produce sustancias que favorecen la producción de piedras o dejan de producir sustancias que ayudan a que no se formen aquéllas.
Aunado a ello está descrito que hay una predisposición genética; de hecho, los estudios indican que hasta un 70% de los niños con piedras tienen algún familiar que presenta o ha tenido piedras en los riñones.
También entran en juego ciertos alimentos de hojas verdes, como la chaya, las acelgas y las espinacas, que por su alto contenido de oxalatos, que es una sustancia que favorece la formación de piedras, deben consumirse de manera moderada. Entre los alimentos que pueden ayudar a prevenir el problema están los cítricos, tales como el limón y la naranja, y otros como el melón, que tienen alto contenido de citratos, que ayudan a que no se formen las piedras.
De igual manera hay una relación entre la formación de piedras y el consumo de líquidos. Dependiendo de la edad del paciente es la cantidad de líquido que debe beber al día, más en una zona como Yucatán, de tanto calor y humedad, lo que hace que se tenga alta prevalencia e incidencia de litiasis porque muchas personas no toman suficiente agua.
El alto consumo de sodio predispone asimismo a la formación de piedras.
El doctor Leal destaca que el consumo de agua es lo mejor para evitar la litiasis renal; también es importante evitar bebidas azucaradas, como los refrescos y los jugos industrializados.
Casos
Sobre los casos que ha atendido en el último mes, el especialista recuerda el de un menor de 10 meses que tenía una piedra de 1.4 centímetros en el riñón izquierdo.
Anteriormente atendió a uno de seis meses, pero éste no requirió de cirugía, solamente tratamiento metabólico y vigilancia.
Apunta que hay muchos pacientes menores en espera de una intervención para quitarles piedras, pero la mayoría no tiene los recursos para cubrir los gastos médicos, porque este procedimiento se hace en consulta privada, ya que, hasta donde sabe, la Seguridad Social no cuenta con el instrumental adecuado para atender a pacientes pediátricos.
Los tratamientos
Sobre las intervenciones que realizan, explica que una de las opciones es la nefrolitotomía percutánea, que consiste en puncionar directamente el riñón, introducir una cámara en el órgano y romper la piedra, instrumental con el que no se cuenta en el medio institucional.
Otra técnica es la ureteroscopía flexible, la cual sí hay en el sector salud.
Dependiendo de las características de la piedra será la mejor opción para quitarla: por ejemplo, cuando es muy grande y el paciente pequeño, se opta por la nefrolitotomía percutánea porque pueden sacar fragmentos más grandes y dura menos la cirugía, a diferencia de la ureteroscopía flexible, en la que no pueden retirar fragmentos grandes y la anatomía de los bebés no permite que entren por el uréter.
A veces se necesita más de una cirugía para eliminar la piedra al 100%, lo cual aumenta el costo.
Sobre la detección de piedras en los menores, apunta que generalmente los detecta el pediatra o el médico general, cuando el menor tiene sangrado por la orina, dolor abdominal, infecciones de vías urinarias, y en ocasiones puede ser que el paciente no esté ganando peso, no tiene apetito, y como parte del abordaje se solicita un ultrasonido abdominal y ahí es que se ve la piedra.
Recomendaciones
La sugerencia del especialista para evitar la litiasis renal es tener una adecuada alimentación consumiendo frutas y verduras, hacer ejercicio y estar hidratado.
Si hay factores de riesgo, como que alguien de la familia haya tenido piedras anteriormente, hay que estar más atento a los síntomas que los menores puedan presentar, y acudir a consulta si se observa alguno.
Señala que, aunque el urólogo es quien retira las piedras, el paciente debe ser llevado también al nefrólogo pediatra, que es el que ayuda a hacer el estudio metabólico y detectar si hay una alteración o riesgo de que el niño pueda formar piedras, ya que, aunque se le retire una, es posible que se vuelvan a formar.
No hay una estadística sobre la recurrencia de piedras en menores, pero en adultos es del 10 al 15 por ciento.
Las intervenciones que el doctor Leal ha realizado han sido con el apoyo de otros médicos urólogos adscritos al Hraepy, los doctores Juan Pablo Flores Tapia y Eduardo Cruz Nuricumbo.
El doctor Javier Leal hace un llamado a los médicos generales y pediatras, que son los que generalmente tienen el primer contacto con los pacientes, para estar conscientes de que la litiasis renal sí se hace presente en los niños y no es infrecuente, sino al contrario, por lo que al ver síntomas como los ya descritos deben tener en cuenta este padecimiento.
Advierte que cuando la litiasis renal no se atiende puede haber consecuencias a largo plazo, la más catastrófica es la falla renal, cuando los riñones ya no funcionan.
Comparte que de todos los casos que ha atendido con esta enfermedad, un solo paciente ha presentado falla renal, el riñón izquierdo ya no le funciona y en el derecho tiene una piedra y ya presenta disminución en la función. Por esta razón es que tanto médicos como padres de los menores deben estar atentos a los síntomas.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO
