Para la realización de un documental histórico, el primer requisito a cumplir es la pasión por el tema, opinó Mercy Portillo Alcocer, comunicóloga con especialidad en cine y directora de “Frente al mar”.
El mediometraje, estrenado el pasado 19 de julio, tendrá una proyección pasado mañana martes, a las 6:30 p.m., en la sede del exsanatorio Rendón Peniche del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) de la UNAM, con entrada gratuita.
La historia que Portillo Alcocer retrata tiene como punto de origen el 10 de septiembre de 1986, cuando un grupo de integrantes del Club Rotario en Mérida zarpó de Progreso en una jornada de pesca deportiva en el yate “High Ball IV”.
Uno de los tripulantes era el padre de la comunicóloga. “Yo tenía siete meses de nacida; no viví directamente lo que pasó, pero crecí con esta historia que para mí era ‘algo normal’ escuchar”, confiesa al Diario.
El yate y quienes viajaban en él desaparecieron, se hizo una amplia búsqueda, “la más grande hasta ese momento, y nunca fueron encontrados ni el barco ni sus tripulantes”, recordó.
Hace 15 años, cuando Mercy Portillo inició el proyecto fílmico, su interés era conocer cómo fueron los primeros días de la tragedia, “cómo lo vivió la gente cercana; entrevisté a familiares, algunas esposas de los que se fueron, pero mantuve una distancia porque no lo viví directamente”.
Como el proyecto lo desarrolló con recursos propios, “a veces lo tenía que dejar y luego lo retomaba”.
Cursar talleres de documental la hizo descubrir que “yo tenía un papel en esta historia, tenía que mostrarme de alguna manera y contarla desde mi perspectiva”.
“La vida me fue guiando a llevarlo de una manera más personal y el año pasado, cuando recibí un apoyo pequeño del Pecda, me permitió comenzar a dar forma a todo aquello que había grabado durante esos años. Hicimos grabaciones nuevas y ahora sí me puse frente a la cámara. Era algo que me daba mucho miedo”.
La pasión, el impulso
Desde que cursaba la universidad, Mercy Portillo deseaba hacer cine, “aunque en Mérida es difícil”.
Con base en su experiencia en la realización de este trabajo, opinó que para hacer cine documental lo importante es que “te apasione de lo que vayas a hablar, porque te vas a encontrar con obstáculos y la motivación se va a ir muchas veces”.
“Tienes que encontrar algo de lo que te ‘agarres’ para que sigas y sigas; también (debes) estar muy abierto a que la historia se vaya transformando; el documental es muy cambiante porque se basa en la realidad”.
En ese sentido, precisó que “la percepción y la postura es de quien cuenta la historia, pero basada en la realidad y la realidad siempre está cambiando y es impredecible”.
“Hay que hacer un guion, pero hay que saber que va a ir cambiando; se debe tener un planteamiento de qué quieres decir, cómo lo quieres decir, qué secuencias vas a tener, qué temas van a abordar”, continúa.
“El documental basado en la realidad ofrece mil maneras de contar una misma historia, podría haber mil caminos y hay que tener claro qué se quiere decir”.
Estar acompañado de un grupo también apasionado por el tema es importante porque uno se puede apoyar en él.
Para ella, todo lo sucedido con el “High Ball IV” es un misterio que sigue intentando resolver. Su padre, Miguel Portillo Contreras, tenía 36 años de edad cuando zarpó en ese viaje.
Mercy Portillo desea que este mediometraje se convierta en un largometraje con ayuda de los fondos que está recabando.
“Frente al mar” tendrá una proyección virtual hoy a las 5 p.m. Para mayor información se pueden enviar un mensaje a la cuenta de Instagram: Frente Al mar_docu.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
