El investigador Rodrigo Alejandro de la O Torres, de la Universidad de Aguascalientes, ofreció ayer en Mérida un recorrido a través del tiempo sobre el corso español.
En el marco del Simposio Internacional de Historia y Arqueología Marítimas, en el exsanatorio Rendón Peniche del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis), el investigador ofreció un acercamiento al corso español en Yucatán en los siglos XVI y XVII.
De la O Torres abundó en los acuerdos y las negociaciones que se llevaron al cabo en el corso marítimo, entendiendo éste como una campaña que hacían por el mar los buques mercantes con patentes de su gobierno para perseguir a piratas o embarcaciones enemigas.
En la conferencia titulada “Salvaguardar el mar y las costas, una aproximación al corso español en Yucatán, siglos XVI y XVII”, De la O Torres indicó que ésa era una medida para mantener el control del espacio marítimo y con ello protegerlo de ataques de piratas. Expuso momentos significativos de esta campaña auspiciada por la corona española.
Primeramente, indicó, en 1670 el capitán Bernabé de las Casas, quien ya navegaba por las aguas de la península yucateca, aceptó ponerse al servicio de la corona española como una estrategia para evitar ser confundido con los piratas y, por ende, ser tratado como tal.
Más tarde, el 30 de junio de 1672, Bartolomé Potes de Lima recibió una autorización del gobernador de Yucatán Miguel Franco Cordóñez de Soto para que se le fuera expedido el permiso pertinente para armar naves en corso, con la orden de salir con embarcación armado para apresar corsarios.
El alcalde de Campeche Melchor de la Rosa fue quien le otorgó la licencia el 12 de julio 1672.
Similarmente, el capitán Gil de las Casas obtuvo el permiso para encabezar el gobierno de la embarcación “Baja Larga” junto al teniente Juan Martín.
De esta forma se logró capturar seis naves inglesas en 1671 en Chicxulub y Cabo Catoche. El beneficio que obtenían por realizar esta labor era la exención del pago del quinto real y otros impuestos en los botines que se encontraran en sus expediciones en el mar.
Sin embargo, los oficiales reales de Yucatán y el fiscal general de la Nueva España cuestionaron la legitimidad de los botines que traían consigo, es por ello que Potes de Lima declaró que la autorización había sido hecha para que pudieran recuperar las embarcaciones que les habían sido robadas y capturar a los piratas para mantener la paz.
El investigador De la O Torres indicó que conocer estos hechos permite ilustrar las necesidades específicas de cada región, los acuerdos, las negociaciones y los argumentos que justificaron la actividad corsaria en la Península.— ALESSANDRA CARRILLO AMARO
