Concepción Garma compartió alma, corazón y vida al compás del piano en el Palacio de la Música.
La izamaleña celebró media centuria de quehacer artístico en el concierto “Mis canciones, Concepción Garma, 50o. aniversario”, anteanoche, en el marco del Otoño Cultural 2024.
La cantante interpretó composiciones propias y de otros autores, con el acompañamiento de Iván Niquete al piano y teclado eléctrico, y las voces invitadas de Piti García, Alex Moguel, Javier Alcalá y Jesús Armando.
Amor, desamor, baile, jaranas y “bombas” formaron parte de la presentación, en la que no se dejó de aplaudir a Concepción Garma.
La protagonista de la velada llevó al público por un vaivén de emociones, puso voz al tema más controversial que ha escrito e, incluso, estrenó una jarana dedicada a su terruño.
Minutos después de las 8 de la noche Conchi Garma salió al escenario cantando “Qué bonito siento”. Entre cada tema del programa hizo comentarios y reflexiones.
Dijo que siempre recordamos los amores que la vida da, pero se guarda en especial el “gran amor”.
Dio gracias a Dios y “Mamá Linda” (la Virgen de Izamal) por llegar a 50 años de trayectoria, al igual que a sus hermanos e hijos porque por ellos había llegado ahí.
“Me presento a ustedes como empecé: con piano y voz”, explicó Conchi, quien agradeció a Jesús Armando por su apoyo y amistad, al Palacio de la Música y la Secretaría de la Cultura y las Artes, además de “ustedes (los espectadores) por siempre estar”.
Admitió que se sentía nerviosa porque entre el público estaba María Medina.
La velada siguió con temas románticos intensos. En este punto, Conchi Garma declaró que el amor se lleva en lo más profundo del corazón y es un sentimiento puro que muchas veces se convierte en dolor, al saber que es ajeno. Enseguida salió a escena Piti García para ofrecer “Cómo duele el amor”.
Posteriormente, Conchi Garma recordó que en sus inicios a la gente le llamaba atención que una niña de 13 años cantara boleros. Pidió a su hermana Guadalupe que la acompañara en el escenario con temas de aquella época, como “Todo y nada” y “A qué negar”.
El publico aplaudió este momento especial con Guadalupe al piano y Concepción en la voz.
Luego aparecieron Alex Moguel y Javier Alcalá para ofrecer interpretaciones que llegaron al corazón.
Conchi cantó también piezas de amor a la tierra y las raíces. El concierto tomó un tono festivo al escucharse “La cumbancha”, original de Agustín Lara.
La intérprete dijo a las mujeres que ya era hora de que se valoraran, antes de dedicarles composiciones sobre situaciones cotidianas.
Compartió que la canción más fuerte y controversial que ha escrito la hizo para que las esposas se den cuenta de lo que están haciendo y fue cuando se escuchó “De mujer a mujer”.
Con Jesús Armando interpretó “Regresa”. Él confesó que a Conchi la considera una amiga y este tema era uno de sus favoritos.
La cantante anunció que cerraría el concierto con una pieza nueva, “Áurea ciudad”, dedicada a Izamal.
No habían terminado de oírse las notas de esta composición cuando el público ya le estaba pidiendo “otra” y Conchi admitió que no se podía ir sin ofrecer la jarana “Lindo Izamal”.
El programa incluyó “bombas” a cargo de Humberto Novelo y flores para la cantante y compositora.
Al inicio del concierto se leyó la semblanza de Conchi Garma, de quien se indicó que nació el 18 de febrero 1961 en Izamal. “Es una cantautora yucateca orgullosamente izamaleña”, se señaló.
Ha participado en programas de radio y televisión, ganó un concurso de bolero con “No puedo olvidarte” y su composición “Juan Pablo II” fue seleccionada para interpretarse en la visita del Papa al convento de San Antonio de Padua en 1993.
Manoella Torres y Arantza han interpretado sus canciones. En la década de 1990 inició el proyecto que le ha dado más satisfacciones: la serenata a la Virgen de Izamal, en la cual invita a otros intérpretes y escribe cada año un tema a María.
Su retrato se exhibe en el Museo de la Canción Yucateca.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
