Presbítero Alejandro Alvarez Gallegos

El duelo, del latín dolos (dolor), es la respuesta emotiva a la pérdida de alguien o de algo. Cada pérdida significativa, desapego de una posición, objeto o ser querido, provoca una serie de reacciones o sentimientos que nos hacen pasar por un período que llamamos duelo.

Es necesario experimentar el sufrimiento, expresar los sentimientos que se van presentando y exteriorizarlos de una manera sana para que la herida cicatrice.

En México, el doctor Alfonso Reyes Zubiría ha desarrollado una visión distinta respecto del proceso de duelo y las emociones. Al mexicano —señala— lo caracteriza la religiosidad y el apego a la familia, factores que lo hacen vivir estas etapas de manera distinta al europeo; sentir una gran tristeza a lo largo del proceso del duelo, pero la religiosidad hace que alcance en la mayoría de los casos aceptación mediante la fe.

El doctor Reyes Zubiría propone varias etapas de duelo: shock, depresión, ira, perdón y aceptación.

Shock: Se presenta forzosamente y sin avisar. La reacción que provoca es de incredulidad ante la situación. La respuesta es personal. Es negar que el hecho es real.

Depresión: Sentirá que su yo está mutilado; hay una negación que consiste en no creer lo que se está viviendo, se vive como entre nubes. A los dos meses, pérdida de interés por la propia vida, tristeza infinita y eterna, frustración insoportable, cambios de conducta y necesidad de llorar.

Ira-rabia: Los sentimientos negativos salen del propio yo para situarse en el tú, rabia contra todos y con el propio yo que se transforma en culpa y sobreviene la tristeza.

Perdón: Perdonar en primer lugar al propio yo: las faltas reales o no, las debilidades, todos los sentimientos de culpa, perdonar al tú o perdonar al que ya murió y me dejó con mi dolor.

Aceptación: Es la etapa que marca el final del duelo. Significa aceptar, no resignarse. Aceptar que es solo un cambio de presencia. La aceptación auténtica se dará cuando uno perciba que dentro de uno mismo estará vivo en la memoria y en los recuerdos. La aceptación no significa olvido, sino que se ha aprendido a vivir sin esa persona.

Mañana viernes primero de noviembre tendremos una plática acerca de los procesos de duelo que debemos llevar ante la pérdida de un ser querido, será a las 8 p.m. en la parroquia del Sagrado Corazón ubicada en la colonia Alemán; la entrada es libre.— Presbítero Alejandro de J. Álvarez Gallegos, coordinador diocesano para la Pastoral de la Salud, Vida y Adultos Mayores

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