“La novicia rebelde”, un clásico que cumple su 60o. aniversario
“La novicia rebelde”, un clásico que cumple su 60o. aniversario

La mágica ciudad de Salzburgo me recibió recién bañada por la lluvia y con repiqueteo de campanas anunciando fiesta y algarabía.

Cuna del célebre compositor Wolfang Amadeus Mozart, lucía sus imponentes edificios medievales enmarcados por los Alpes orientales y el cauce del río Salchz.

Si bien en un principio este lugar no fue considerado en mi itinerario de viaje, el recorrido lo llevaba impreso en el corazón desde hacía muchas décadas, teniendo el deseo de seguir paso a paso los sitios donde se filmó una de las películas musicales más hermosas de todos los tiempos: “The Sound Of Music”, conocida en Hispanoamérica como “La novicia rebelde” y en España como “Sonrisas y lágrimas”, cuya filmación se desarrolló de los meses de marzo a septiembre de 1964, estrenándose a principios del siguiente año.

Su historia

La trama basada en la vida de la numerosa familia austriaca Von Trapp nos cuenta la historia de una joven novicia que es enviada como institutriz de los hijos de un oficial naval retirado y viudo. Aunque al principio los chicos se mostraban renuentes, ella logra ganar su corazón compartiendo su fascinación por el canto, que termina por contagiar a su padre, que depone su actitud hostil, comenzando un dulce romance cuyo eje principal gira en torno a la música y el amor por su tierra, transmitiendo un mensaje de unión familiar aún en épocas difíciles.

Protagonizada por Julie Andrews y Christopher Plummer, este filme fue postulado a diez Óscares, ganando cinco de ellos por la riqueza de sus personajes, musicalización y narrativa.

A pesar de estar apoyada en hechos reales, los guionistas adaptaron algunos pasajes para darle un toque más “hollywoodense”.

Un dato curioso es que esta peli, si bien se desarrolla en locaciones de Austria, Alemania y Suiza, es muy poco conocida por las personas de estos países, dado que anteriormente se hicieron dos versiones alemanas cuyo resultado fue tan malo que cuando llegó el tercer intento cinematográfico casi nadie invirtió su tiempo en verla, pasando de esta manera sin pena ni gloria.

Y así, a sesenta años del arranque del rodaje de la cinta y tendiendo un puente entre la realidad y la ficción, fui adentrándome en los jardines de Mirabel, los palacios de Hellbrunn y Leopoldskron, la catedral, el monasterio de San Pedro, mientras en mi mente entonaba la icónicas canciones como “Do Re Mi”, “So Long Farewell”, “My Favorite Things”, hasta llegar a la nostálgica “Edelweiss”, himno de resiliencia, coraje y patriotismo.

Siempre he dicho que no soy una mujer de sueños, más bien trabajo día a día construyendo realidades, pero en esta ocasión confieso que permití a la niña que fui gozar plenamente la fantasía dejando de lado la materialidad, tan solo concentrada en lo que me causaba grandes sonrisas y, ¿por qué no?, alguna que otra lágrima de emoción que se confundía con la llovizna de esos días.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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