• A la izquierda, el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, da la Comunión; debajo, una asistente en oración
  • Arriba, las personas siguen las santas lecturas de la misa; debajo, los paramédicos toman los datos de la mujer que se desvaneció
  • Parte del aforo de gente que acudió a la misa por los fieles difuntos celebrada en el Cementerio Xoclán

“No hay miedo a la muerte cuando se está cerca de Jesús”, expresó el arzobispo monseñor Gustavo Rodríguez Vega en la misa que ofició en el Cementerio Xoclán por los fieles difuntos, y recordó que a Dios lo que le importa es lo que hay en el espíritu de cada persona, pues el cuerpo muere, pero el alma pervive.

La Eucaristía por los difuntos se celebró ayer por la mañana ante cientos de fieles que ocuparon todas las sillas dispuestas para la ceremonia, al igual que varios tramos de gradas colocadas para ese fin.

En la homilía, monseñor Rodríguez Vega dijo que las personas se reúnen en los templos para honrar a sus difuntos, y orar por ellos es lo mejor que pueden hacer, pues “las lágrimas se las lleva el viento, una flor se marchita, pero la oración Dios la recoge en favor de los difuntos”.

Expresó que Cristo se identifica con el que sufre, por esta razón las obras de misericordia son importantes, y lo que más vale para entrar al cielo.

—Muchas personas hacen el rosario, y eso es bueno, pero deben recordar que el rosario no existía en los tiempos de Cristo, y lo que más importa a Dios son las obras de misericordia.

—La oración vale si es sincera y se apoya en obras de amor y misericordia, enfatizó.

La oración, explicó, es una forma de mostrar respeto por los difuntos, para pedir que salgan del Purgatorio y puedan disfrutar de la gloria al lado del Señor.

Contó que cuando él ora por sus familiares fallecidos también pide que los que ya salieron del Purgatorio pidan por él a Dios.

Apuntó que se suele decir que un difunto vive mientras haya alguien que lo recuerde, lo cual es falso, ya que no depende de la memoria de las personas, es un alma y depende de Dios.

Manifestó que cada día hay que prepararse para el encuentro con el Señor, pues nunca se sabe cuándo será el día que llegue la muerte.

“Todos vamos a morir”, indicó, pero aseveró que nadie debe atentar contra su propia vida. En ese sentido, recordó que en Yucatán hay muchos suicidios, pero exhortó a no condenar a estas personas, pues Jesús es el único juez.

—Hay otros que se atreven a quitar la vida de sus hermanos, como sucede en los países donde existe guerra, sin tomar en cuenta que para ser buen cristiano lo que importa son las obras.

Hizo mención del padre Marcelo Pérez, de Chiapas, quien recientemente fue acribillado a balazos al término de una misa. “Es una maldad e injusticia, algo que no tiene razón de ser y debe ser perseguido y castigado”.

Sin embargo, destacó lo que había en la mente del sacerdote, quien ya había sufrido varios atentados. Compartió que en una entrevista le preguntaron si no tenía miedo a la muerte, y dijo que no porque ya le había entregado su vida al Señor.

También le preguntaron por qué no aceptaba una escolta que lo protegiera y contestó que no quería eso porque los escoltas iban a matar a quienes quisieran atacarlo, y él no quería su muerte sino que se convirtieran, y aseveró que lo que le importaba era la vida del pueblo, de los hermanos a los que quería proteger.

Monseñor Gustavo afirmó que una muerte así bien vale la pena seguirla.

Destacó que no debe existir el miedo a la muerte, y mientras más cerca de Jesús, menos miedo se le tiene.

A media misa, justo cuando iba a iniciar la homilía, los cuerpos de emergencia que estaban en el cementerio se movilizaron para atender a una mujer desmayada. Enseguida le prestaron los primeros auxilios, y el suceso no pasó a más.

Esto no interrumpió la misa, que siguió su curso habitual.

Además de quienes acudieron a la misa, otras muchas personas fueron al cementerio para llevar ofrendas a sus difuntos, tales como flores y veladoras. Varios se dispusieron a hacer la limpieza de las tumbas y nichos de sus parientes.

Por la zona se habilitó un operativo de seguridad para ayudar al flujo vehicular y el acceso de las personas al cementerio.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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