Integrantes de Pastoral de amor, entre las Religiosas Concepcionistas al Servicio de los Pobres, beneficiarios y padres de familia, en la misa
Integrantes de Pastoral de amor, entre las Religiosas Concepcionistas al Servicio de los Pobres, beneficiarios y padres de familia, en la misa

Pastoral del Amor se puso a los pies de la Virgen de Guadalupe ayer en su peregrinación anual al Santuario Guadalupano del barrio de San Cristóbal.

Las Religiosas Concepcionistas al Servicio de los Pobres —que tiene a cargo esta obra—, niños con discapacidades, catequistas, huéspedes del albergue San José y padres de familia caminaron del parque de La Mejorada hasta el templo.

El padre Fernando Valdez Soberanis, vicario del templo, dio la bienvenida a la peregrinación de Pastoral del Amor y después celebró una misa.

Durante el trayecto, los participantes cantaron y rezaron en su trayecto y al entrar al templo no podían ocultar la felicidad de esta en la casa de Dios dedicada a la Virgen de Guadalupe.

El sacerdote explicó que una peregrinación implica “venir con el corazón disponible para poder recibir de ella lo que quiere darnos; de modo que la gracia que recibimos de María siempre va a hacer la gracia que nos ayude a hacer a servir”.

Hoy vemos que aún estando esperando a Jesús, el Hijo de Dios, María no se quedó sentada y dijo: “como yo soy la mamá de Dios, pues a mí que me atiendan”.

Destacó el servicio, “el llevar a Jesús a los demás, es lo que le da gozo a la Virgen María, es lo que le hace llenarse de Dios: servir llevando a Cristo a los demás”.

Dirigiéndose a las Religiosas Concepcionistas Hermanos, les comentó que “el servicio que se prestan a través de esta Pastoral es un servicio muy dedicado; un servicio que implica mucho amor, misericordia, paciencia y comprender la situación de cada hermano que tenemos a nuestro cuidado; es muy especial, muy trabajoso, muy exigente pero también lleno de gracia”.

El vicario afirmó que “quien cuida a un enfermo es doblemente bendecido por Dios porque no solamente es un esfuerzo mental, psicológico y físico; solamente si estamos revestidos de la gracia de Dios podemos decir que verdaderamente amamos lo que hacemos”.

En ocasiones, comentó, las personas ofrecen el servicio, pero ella no va a misa, no comulga ni reza, esa persona “estará sirviendo a Dios, pero no con la gracia, y quien sirve con la gracia tiene mucha más misericordia, paciencia y amor”.

“Pidamos a la Virgen que nos dé un corazón disponible para servir y que en lo que hacemos encontremos el gozo de Dios y esa alegría que llenó a la Virgen María, de modo que Dios recompense doblemente todo lo que hacemos con amor”.

Es una tradición

La religiosa Patricia Villanueva Rosado, directora del albergue San José y superiora de la comunidad local de las Hermanas Concepcionistas al Servicio de los Pobres, dijo que esta peregrinación anual la realizan para agradecer a la Virgen de Guadalupe todas las bendiciones que les ofrece, “principalmente la ayuda que nos para sacar adelante la obra”.

“Hay mucha gente que colabora para que todo esto pueda funcionar”, indicó.

Las religiosas atienden el albergue San José, de personas con discapacidad y en la actualidad tiene 17 huéspedes.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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