Las alergias respiratorias aumentan significativamente durante la época de frío, debido a factores ambientales. La rinitis alérgica afecta al 20-30% de la población mundial, con picos de exacerbación durante el invierno debido al aumento del tiempo en interiores, donde predominan los alérgenos como ácaros del polvo, moho y pelo de mascotas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta un 80% de los pacientes con asma también experimentan rinitis alérgica, siendo el frío un desencadenante común de las crisis asmáticas. Los ácaros son responsables del 70-80% de las alergias respiratorias desencadenadas en interiores.
La calefacción y la menor ventilación durante el invierno favorecen su proliferación. Estudios han demostrado que el 50% de las personas con alergia a ácaros presentan síntomas más intensos en invierno.
El moho es un factor importante en alergias respiratorias, especialmente en casas mal ventiladas. Según la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI), aproximadamente el 20% de los hogares tienen problemas de humedad que pueden exacerbar estas alergias.
El uso de velas, productos de limpieza y aerosoles también es más común en invierno, lo que incrementa la irritación de las vías respiratorias. Las bajas temperaturas son responsables de la broncoconstricción en personas con asma y pueden empeorar los síntomas en aquéllos con alergias respiratorias.
Recomendaciones
En días pasados, al comenzar a sentirse el cambio de clima y la entrada de la heladez, consideré importante compartir una lista de recomendaciones generales que pueden ayudar a reducir la probabilidad de desarrollar alergias o disminuir su impacto.
Aspirar y limpiar con frecuencia para eliminar polvo, ácaros y pelo de mascotas. De ser posible usar deshumidificadores y asegurarse de ventilar áreas como baños y cocinas.
Lavar sábanas y fundas de almohada semanalmente en agua caliente para eliminar ácaros del polvo.
Minimizar el uso de alfombras, tapicerías y juguetes de peluche en las habitaciones, ya que acumulan polvo y ácaros.
No fumar dentro de casa, ya que el humo es un potente irritante respiratorio.
Si eres alérgico, evitar el contacto cercano con mascotas y bañarlas regularmente.
Después de salir al aire libre, lavarse las manos y cambiarse de ropa para eliminar residuos de polen.
Consumir alimentos ricos en antioxidantes (frutas, vegetales, nueces) para fortalecer el sistema inmunológico.
Realizar ejercicio físico regular para mejorar la función respiratoria y reducir la inflamación crónica.
Por último, evitar el estrés excesivo ya que puede debilitar el sistema inmunológico y empeorar los síntomas de alergias.
Hoy en día existen vacunas contra alergias (inmunoterapia), así que, si tienes alergias recurrentes, consulta sobre la posibilidad de la inmunoterapia para reducir la sensibilidad a ciertos alérgenos.
El invierno, aunque una época desafiante para quienes padecen alergias respiratorias, puede manejarse de manera efectiva mediante estrategias preventivas y control del entorno. La educación y la consulta médica oportuna son claves para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
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