• A la izquierda, Mia Couto recibe el Premio de Lenguas Romances 2024 de la Feria del Libro de Guadalajara de manos del rector de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí, en presencia de Enrique Ibarra Pedroza. Debajo, un visitante al módulo de Unicef
  • Sobre estas líneas y a la derecha, dos aspectos de la Feria del Libro de Guadalajara, en la que España es el invitado de honor

GUADALAJARA (El Universal).— El oficio de la poesía, afirmó el escritor mozambiqueño Mia Couto, es “entregarnos la palabra que nos hace nacer”.

Lo afirmó ayer al recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2024 en un breve pero potente discurso en el que habló de Octavio Paz y citó su poema “Hermandad”, que dice: “Soy hombre: duro poco y es enorme la noche”.

También recordó a José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes y Juan Rulfo. “Lo que Octavio Paz vio en la grafía de las estrellas y lo que yo busco en la escritura: alguien que me escuche y que intercambie su alma conmigo. Y que lo haga con tal delicadeza que yo me convierta en esta otra criatura que me deletrea. Ése es el oficio de la poesía: entregarnos la palabra que nos hace nacer”, señaló Couto, autor de obras como “Tierra sonámbula”, “Cada hombre es una raza” y “Voces anochecidas”, en el marco de la inauguración de la Feria Internacional del Libro.

Couto, quien escribe en portugués, aseguró que en nuestros días la realidad se ha tornado vacía y, al mismo tiempo, insolente y arrogante. “Nuestra cotidianeidad se volvió tan brutal y empobrecida que, para hacernos humanos, necesitamos más que nunca ver esas otras caras de la realidad”.

“Porque esa puesta en escena de la realidad que nos llega por medio de una pantalla luminosa no es solamente una imagen. Es un muro. Un muro que no nos deja ver nuestra propia humanidad”, añadió.

Dijo venir de un país donde los ríos y las piedras hablan con las personas, los animales y los árboles comparten silencios con los dioses, una cosmogonía en la que no existen las fronteras entre lo vivo y lo no vivo, ni entre los sueños y los dioses que viven dentro y fuera del cuerpo.

“Somos humanos porque somos todos los otros. Toda mi obra no busca sino traducir esa movilidad ontológica que todavía hoy habita las varias culturas mozambiqueñas. Esa errancia existencial permite viajar entre identidades que hoy se nos presentan como territorios amenazados, defendidos por murallas sagradas”.

“Esa visita de mundos es absolutamente vital en un tiempo regido por el miedo, por el odio, por el derecho a la violencia y por la legitimación de la venganza”.

El narrador, cronista y poeta recordó cómo, a través de su padre, que también escribió poesía, él pudo a los nueve años descubrir el lenguaje y la palabra. También, que fueron varios los libros que le ayudaron a salvar la palabra, libros que fueron llegando como mareas, desde “El libro del desasosiego”, de Fernando Pessoa, y “El bebedor de vino de palma”, de Amos Tutuola, hasta “Gran Sertón: Veredas”, de Guimaraes Rosa, y “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo.

“Todos esos libros aclaraban mi propósito: lo que yo buscaba no era exactamente una historia. Buscaba un lenguaje. Lo que yo buscaba era el idioma que existe desde antes de que fuéramos personas, lo que yo buscaba era la palabra eternamente suspendida entre el abismo y el camino”, apuntó.

Reconocido con el Premio FIL por su “innovación lingüística”, Couto compartió el galardón con los escritores de su país. “Son ellos quienes, desde hace décadas, luchan para que Mozambique gane la visibilidad que merece. Los escritores mozambiqueños, todos ellos, reafirman su identidad plural contra la herencia de los estereotipos que pesan sobre África y sobre los africanos”.

Aseguró que los autores africanos en portugués viven doble segregación: su geografía y la lengua en que escriben. Por ello agradeció al jurado del premio más importante de la Feria del Libro de Guadalajara por haber contribuido a “que las voces de esos escritores puedan ser conocidas más allá de sus fronteras”.

Feria del Libro Ceremonia

El ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, intervino en la inauguración.

Diálogo

El funcionario destacó la importancia de la cultura y los libros para mantener el diálogo.

Mensajes

“Quiero dejar dos mensajes muy concretos: la diversidad de nuestra cultura, por un lado, y el tributo que nuestro país le quiere rendir aquí, en Guadalajara, a lo que el exilio, hace 85 años, significó para nuestra historia y para la salud de este nexo entre México y España”.

Pasado común

El vínculo está “hecho de pasados comunes”, así como de “aprendizajes futuros” y de “caminos de ida y vuelta”.— EFE

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