En el marco de las festividades guadalupanas, ayer cientos de estudiantes, cuerpo docente y directivos de la Preparatoria Yucatán participaron en una peregrinación al santuario diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe, en San Cristóbal.
La caminata fue por la calle 50 y culminó con la misa oficiada por el presbítero Ricardo Alberto Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar de Yucatán.
Los jóvenes peregrinos fueron recibidos en la puerta del templo por el padre párroco José Gilberto Pérez Ceh, quien les brindó cálida bienvenida y los bendijo antes de ingresar al recinto. La iglesia, llena de fieles, se convirtió en un lugar de encuentro para la comunidad educativa, en la que alumnos de diversas generaciones se unieron en oración.
La celebración eucarística estuvo centrada en un mensaje sobre la cercanía y el amor de la Virgen María a todos sus hijos.
El padre Ricardo Atoche, en su homilía, hizo un llamado especial a los jóvenes para reflexionar sobre la presencia y el auxilio constante de la Virgen en nuestras vidas. “María tiene más ganas de ayudarnos que nosotros de ser ayudados”, afirmó el sacerdote, haciendo referencia a varios pasajes bíblicos en que la Virgen interviene para aliviar las necesidades de quienes se acercan a ella con fe.
El padre Atoche destacó el amor incondicional de María, recordando que ella, como madre y maestra, siempre busca acercarse a sus hijos, sin importar las circunstancias. Relató el episodio de la boda en Caná, donde María interviene para ayudar a los anfitriones al percatarse de que faltaba vino, una muestra de su preocupación por las necesidades humanas.
Asimismo, el sacerdote destacó el ejemplo de la Virgen en su aparición a San Juan Diego en México, donde se manifestó como madre de todos los pueblos, sin distinción de razas o clases sociales. “María se identifica con nosotros, busca la manera de hablarnos y siempre está dispuesta a ayudarnos”, expresó.
La homilía hizo igualmente énfasis en la abundancia de las gracias que se reciben a través de María, quien, como madre, siempre intercede ante su Hijo para otorgar favores y bendiciones a aquéllos que se acercan con humildad y fe.
En un ambiente de devoción, los estudiantes tuvieron un momento para en su mente y corazón acercarse a la Virgen de Guadalupe, pidiendo por sus necesidades personales y por el bienestar de sus familias. Este acto de fe, preparado con devoción por los integrantes de la Preparatoria Yucatán, fortaleció el sentido de comunidad entre alumnos y maestros, y reafirmó los valores de esperanza y confianza en la Virgen de Guadalupe.— Darinka Ruiz Morimoto






