La octava edición del Festival de Cine Infantil Churumbela concluyó ayer. Un evento que, durante tres días, se dedicó a fomentar la creatividad y el amor por el cine en los niños. En su último día de actividades, el Gran Museo del Mundo Maya fue el escenario de una emotiva jornada llena de talento y aprendizaje.
El público disfrutó de una selección de cortometrajes realizados por los participantes del taller de cine, un espacio diseñado para que los niños expresen sus ideas y desarrollen su imaginación. Además, la Orquesta Infantil y Juvenil del Ayuntamiento de Mérida, dirigida por la maestra Malú Farías, ofreció una mágica musicalización en vivo de clásicos como “El viaje a la luna” de Georges Méliès y las obras animadas “El tigre sin rayas” y “Agua”, del director Raúl Robin Morales.
También destacaron dos cortometrajes en lengua maya: “Wayak”, de Jair Torres, y “Algo salió mal”, de Ariel Ramírez, cortometraje que se elaboró durante el taller de Churumbela en 2023. Estos dos cortos demostraron cómo el cine puede ser una herramienta poderosa para preservar y difundir la cultura indígena.
El evento incluyó la exhibición de los cortometrajes finalistas del concurso “Minicineastas”. Fueron diez cortometrajes finalistas.
Los ganadores del concurso fueron los siguientes: en tercer lugar: “Huellas en el corazón”, de Alejandro Solís y Leonardo Alcocer. Uno de los cortometrajes que llamaron la atención, elaborado en stop motion y con el tema del cuidado y amor por nuestras mascotas.
En el segundo puesto quedó la producción “Las sombras del Eclipse”, de Dario Márquez Canabal, un cortometraje sencillo con tema de terror.
Mientras que el primer lugar fue para el proyecto “El escuadrón Pantástico”, de María Pilar Fernández Kantún y Victoria Gómez Rivas. Fue el cortometraje favorito del público, ya que su personaje principal era una rebanada de pan que quería ser superhéroe.
Otros cortos fueron “La maldición de Olá!, “El Kyliam, el origen” y “Guaqui, la mensajera del Mayab”.
El cine ayuda a los niños a superar sus miedos, expresar sus emociones y encontrar nuevas formas de ver el mundo. Es un portal mágico que les permite soñar y comprender que son capaces de crear y alcanzar cualquier meta que se propongan, se expuso durante la actividad.
El Festival Churumbela, señalaron los organizadores, no sólo busca inspirar a futuros cineastas, sino también fomentar valores como el trabajo en equipo, la empatía y el respeto por la diversidad cultural.
Durante la clausura, se reconoció el apoyo de instituciones clave como la Secretaría de Cultura y el Ayuntamiento de Mérida. También se hizo un llamado a aplaudir a los voluntarios, técnicos y creativos que trabajaron incansablemente para hacer posible el festival, así como a los padres de familia que apoyaron a sus pequeños en este emocionante viaje cinematográfico.
El Festival de Cine Infantil Churumbela reafirma que las historias, cuando se cuentan desde el corazón, tienen el poder de transformar vidas y conectar a las generaciones.
Los trabajos presentados fueron elaborados con diversas técnicas cinematográficas que los pequeños cineastas exploraron a lo largo del festival. Estas historias reflejan una mayor atención al cuidado del medio ambiente, el valor de la familia y la preservación de nuestras tradiciones.
Además, recuerda que el cine es para todos, que permite a los niños de todos los rangos sociales expresarse, aprender y soñar.— Sofía Vital Chablé
