Hoy celebramos a Santa María de Guadalupe, miles de personas se congregan en las calles, oficinas, fábricas y templos para honrar a la Madre de Dios por quien se vive. San Juan Diego recibió y transmitió fielmente el llamado y el mensaje de Dios que Santa María de Guadalupe trajo a México.

Era el año de 1531, apenas diez años de la Conquista y su mensaje trajo esperanza y consuelo a un pueblo que se encontraba sacudido y en plena transición. La fe cristiana se estaba arraigando en el pueblo y este mensaje de paz contribuyó a la consolidación de un pueblo que poco a poco se fue convirtiendo a Dios.

Nos encontramos en camino hacia la gran celebración de estos 500 años de presencia guadalupana en nuestra nación y vemos que aún falta camino por recorrer para que el pueblo mexicano abrace con entera determinación este hecho y mensaje guadalupano.

María de Guadalupe es portadora de vida y esperanza, porque el mensaje que trae de parte de Dios es vida, es esperanza para un pueblo que se siente abatido y desolado, ante tantas injusticias y atentados contra la vida en gestación y naciente. Como auténtica madre se preocupa y ocupa por la salud de sus hijos. La Virgen Madre se compadece, consuela e interviene haciendo todo lo posible por la salud de sus hijos. La imagen del sufrimiento de María ante el suplicio de su Hijo en la cruz se reproduce siempre que uno de sus hijos padece una enfermedad.

Y hasta el día de hoy millones de mexicanos asisten a los grandes santuarios pero también a las modestas capillas dedicadas a la Virgen de Guadalupe para agradecer su intercesión por algún favor concedido.

Ella como agente de pastoral de la salud acudió presurosa para consolar al tío de Juan Diego. Se pone solícita para estar ahí y disponerse a la escucha atenta del enfermo que sufre.

Este día 12 de diciembre pongamos en las manos de Santa María de Guadalupe al pueblo de México, a nuestras familias y pidamos con mucha fe que la tan anhelada paz sea una realidad que vivamos en nuestro presente y que heredemos en el futuro a las nuevas generaciones.Que con San Juan Diego, Santa María alcance las gracias de Dios a todos nuestros enfermos que se encuentran en los hospitales, en los albergues y/o en sus casas.

Coordinador diocesano para la Pastoral de la Salud, Vida y Adultos Mayores.

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