La temporada navideña es un tiempo de celebraciones y festejos; de familia, amigos y reencuentros.
En algunos, la Navidad despierta atracción y alegría, y en otros, rechazo y melancolía.
Este fenómeno cognitivo-emocional, según científicos de la Universidad de Copenhague, provoca un cambio en el cerebro para ambos grupos, ya sea que disfrutes de las tradiciones navideñas o las evites por completo.
De acuerdo con un nuevo estudio realizado por investigadores de esta Universidad, existen diferencias en la actividad cerebral entre las personas que han celebrado la Navidad desde su infancia y esperan la llegada de esta festividad, a diferencia de quienes no acostumbran celebrarla.
Hoy sabemos con claridad que existe en el cerebro humano una “red neuronal del espíritu navideño” que comprende varias áreas corticales.
Esta red neuronal es significativamente mayor y activa en personas que celebran la Navidad con puntos de asociación adaptativos y espirituales, en comparación con grupos humanos que, por cualquier razón, no guardan tradiciones navideñas o tienen puntos de asociación simplemente materiales respecto a esta festividad.
El doctor Kendler —psiquiatra genetista— es el primer científico clínico en publicar evidencias de que la espiritualidad es una capacidad innata y un atributo humano, es decir, tiene componentes tanto hereditarios como aprendidos.
Esta evidencia científica nos acerca a considerar que las personas que heredaron o aprendieron desde pequeñas a celebrar la Navidad con perspectivas más espirituales o que en algún momento lo aprendieron tienen una mayor probalidad de vivirla felices, tranquilas y en paz.
Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. Tutor Salud Mental
