• Aspecto de la maqueta de Cordemex de Jesús Hernández

El Centro Cultural “Ricardo López Méndez” fue ayer sede de dos actividades emotivas para los vecinos de ese fraccionamiento. La primera fue la inauguración de la exposición “Cordemex”: una maqueta del arquitecto Jesús Hernández, y la segunda, la proyección del documental —con el mismo nombre que la muestra— de Jim Mendiburu Manzanilla.

Hernández y Mendiburu tienen vínculos con la zona por haber sido o ser aún vecinos del lugar.

El arquitecto explicó que su maqueta rememora los inicios del fraccionamiento, creado para los trabajadores de la empresa henequenera, de ahí sus características, como calles angostas, pensadas para transitar en bicicleta, el medio de transporte de los obreros.

Reveló que el proyecto es resultado de una beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte y lleva por nombre “Rastros y reconstrucción de una pérdida”.

Se dividirá en tres capítulos, uno por año, y comienza con el universo en el que él creció.

Apuntó que el boceto es tan solo un acercamiento a algo que estaba comenzando su camino y reveló que los diseños se hicieron a partir de una fotografía aérea.

Admitió que le resultaba “increíble” encontrarse en uno de los edificios de su maqueta, que incluye las construcciones iniciales de Cordemex: el mercado, el iglú, la iglesia, la escuela, una tienda de consumo y el paradero.

La exposición está abierta al publico y podrá visitarse hasta febrero.

Al finalizar la inauguración y el recorrido guiado por el expositor se proyectó el documental “Cordemex”. Jim Mendiburu indicó que en la pandemia comenzó el proyecto y aseguró que los vecinos están enamorados del lugar donde viven, además de que se sienten muy cercanos unos de otros.

Durante mucho tiempo Cordemex fue una “isla”, ya que no había nada más cerca, recordó. Esta distancia contribuyó a que sus habitantes fueran mucho más unidos, arraigados a su cultura.

Cuando grababan los testimonios, una de las vecinas de más edad le dijo: “Filma rápido porque nos estamos yendo de uno en uno”.

La vecina y tres participantes más fallecieron después, pero su memoria se conserva en el documental.

“Es de fácil digestión, ya seas o no vecino de la zona logras comprender cómo era este barrio en sus inicios”, declaró.

La cinta dura una hora y ya se planea el segundo capítulo, que abordará el pandillerismo en una época.— Ilse Noh Canché

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