Una investigación poética sobre la historia de los uniformes, la identidad y la individualidad, que la llevan a cuestionar el poder y la posesión de los cuerpos, es la que sustenta el libro “Uniformis” de Ileana Garma.
Se trata de un poemario editado por el Fondo Editorial del Ayuntamiento, y que la escritora y artista visual realizó con una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.
En este libro indaga sobre la historia de los uniformes, pero va más allá de la simple exposición de datos, al cuestionar aspectos como la individualidad, la factibilidad del uso de uniformes por ciertos grupos y la uniformidad en la naturaleza.
Ileana Garma cuenta al Diario que le interesaba poetizar la vida uniformada de su mamá, quien fue empleada de una tienda departamental durante 40 años.
Para esto inició una investigación sobre el tema con el apoyo de la beca del Fonca (2020 y 2021). Los recursos le permitieron tener la asesoría de dos poetas con trayectoria, Gabriela Aguirre y Dalí Corona, quienes la acompañaron en el proceso.
Detalla que le llevó más de un año la investigación y fue en 2022 cuando el texto fue aprobado para su publicación por el Fondo Editorial del Ayuntamiento de Mérida, aunque apenas se terminó de imprimir este año.
En la más reciente Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) se hizo la presentación del libro y en noviembre tuvo una segunda en la Noche Blanca.
Sobre el contenido, la escritora precisa que el libro está integrado por tres poemarios. El primero es “El uniforme de las flores” y se centra en la historia de su mamá, cuando de niña la veía uniformada para salir a trabajo, pero no solo a su madre, sino también a las amigas de ésta, por lo que creció en un entorno uniformado.
Esto lo explora desde lo poético y filosófico, y cuestiona el mecanismo de poder sobre los cuerpos.
Amor odio
Ileana Garma reconoce que tiene una relación de amor y odio con los uniformes, pues cree que algunos funcionan bien y otros no.
Ejemplifica que es cuestionable que los policías que controlan el tráfico vehicular usen uniformes de tela oscura a las 12 del día, a veces cuando la temperatura supera los 40 grados, sobre todo en ciudades como Valladolid, donde ella radica y el bochorno es más fuerte.
Comparte que en ese municipio los lunes los estudiantes tienen que asistir a clases con uniforme de gala, que se compone de camisa de manga larga, chaleco, corbata y calcetas, algo que ella no concibe como adecuado dado el clima.
Eso sí, sabe que los uniformes dan la posibilidad de sentir que todos son iguales y está a favor de esos códigos y de otros más, como el uso de ciertas prendas por razones científicas, como es el caso de los médicos y sus batas blancas, que contrastan con el color rojo de la sangre, o de la que visten en las salas de cirugía.
Asimismo, lo justifica entre los bomberos, que tienen uniformes con características especiales que los protegen del fuego. De todo esto habla en el libro.
En el segundo poemario, “Fractales”, analiza cómo en la naturaleza existe también la uniformidad y está presente en todas partes. Habla del orden y sobre los científicos que descubren estas relaciones en el entorno.
En el tercer poemario, “Ciudad uniformada”, hace un abordaje más performático y se imagina en los “zapatos” de los uniformados, para desde ahí plantear varios cuestionamientos.
A la par que escribía el libro, Ileana Garma hizo una exposición pictórica sobre el tema, ya que también es creadora visual.
Esta muestra de pintura se puede ver actualmente en el Centro Cultural “José Martí”, donde permanecerá hasta finales de enero.
Son 12 las obras expuestas, una selección de las más de 40 que hizo. Para realizarlas tomó fotografías de personas uniformadas y con base en éstas trabajó las pinturas, en las que incluyó, por supuesto, a su madre María Luisa Estrella León.
En el Centro Cultural “José Martí” se puede solicitar también el libro de poemas para leerlo en el sitio.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Entrevistas
Ileana Garma dice que, como parte de su investigación poética para “Uniformis”, conversó con personas que usan uniformes y que le compartieron sus experiencias.
Es común
“Muchas personas tienen vida uniformadas, no solo en tiendas departamentales; por ejemplo, el ambiente hospitalario es altamente uniformado, pues de esta manera se identifica a enfermeros, camilleros, médicos…”, recuerda.
Normalizado
Indica que el uso del uniforme está normalizado, cuando se va al trabajo muchas personas lo visten y son identificadas por ello, por lo que quiso indagar en sus efectos en la identidad: ¿Si me pongo el uniforme sigo siendo yo? ¿Si me quito el uniforme sigo siendo yo?
El libro “Uniformis”
Se puede adquirir digital o físico en Amazon y en el Centro Cultural “José Martí”.
