“HEMOS VENIDO A ADORARLO”

Se dice en este relato de san Mateo que se trata de “Belén de Judá” para distinguirlo de otro pueblo situado en tierras de Zabulón y, sobre todo, para subrayar que Jesús nació en la tierra de sus padres como convenía al “Hijo de David”. Por otra parte, san Mateo no dice que aquellos personajes fueran reyes.

Lo importante en este caso es que la confluencia de todas las esperanzas del mundo señalaban a Jesús como salvador universal, de judíos y de no judíos. Estos personajes, a quienes tradicionalmente llamamos “Reyes”, representan las esperanzas de los paganos, de los extranjeros. En todo el Oriente se esperaba en aquellos tiempos que comenzara la “edad de oro” bajo el señorío de un monarca universal.

Lo que Mateo quiere decirnos en este relato es que Jesús fue aceptado por los extraños y rechazado por los suyos, los judíos. La astucia de Herodes, que se finge interesado por adorar a Jesús, pone al descubierto una táctica bastante generalizada por los poderosos de este mundo. Muchos han sido los que desde entonces han fingido proteger la fe, cuando, en realidad, lo que desean es controlarla o acabar con ella. Por eso no podemos ser ingenuos.

San Mateo, pues, resalta la “grandísima alegría” con que los magos acogieron la revelación de Dios destinada a ellos. En el fondo, en cambio, se delineó más claramente el símbolo del rechazo encarnado en el otro rey, Herodes, y “con él toda Jerusalén”. Los magos entraron en donde estaba el Niño, se arrodillaron y le ofrecieron sus dones.

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