• Los reyes Felipe VI y Letizia se despiden de la princesa Leonor y de los otros 75 guardiamarinas, en el buque escuela de la Armada española
  • El rey Felipe VI toma una fotografía a su primogénita Leonor, quien comenzará su formación en altamar
  • A la izquierda, la princesa Leonor en formación; debajo, guardiamarinas realizan el tradicional ascenso a uno de los palos antes de iniciar la travesía

La despedida de los reyes de España, Felipe VI y Letizia, a su hija Leonor, la primera en la línea de la sucesión de la monarquía, estuvo llena de momentos memorables.

“Muy emotivo lógicamente”, dijo el monarca a los periodistas antes de abordar con su esposa el barco Vigía de la Armada para despedir desde el mar al buque escuela “Juan Sebastián Elcano”, que inicia un recorrido de seis meses, informa EFE.

Letizia no pudo evitar las lágrimas al ver alejarse a su hija en el navío, mientras la princesa, sonriente y emocionada, agitaba su gorra de guardiamarina, como sus compañeros, para despedirse de los familiares.

“Hay más madres”, dijo la reina a los periodistas cuando le preguntaron por sus lágrimas y la visible emoción con la que ha vivido la partida.

Más de 1,600 familiares de los guardiamarinos y de los integrantes de la dotación del barco, un total de 250 personas, acudieron al muelle para esta despedida.

El rey, como muchos otros padres, sacó su teléfono celular para captar el momento de la partida, que él mismo vivió en 1987, cuando realizó su instrucción militar.

Leonor de Borbón Ortiz hará todo el recorrido del “Elcano”, excepto el itinerario de regreso por el Atlántico Norte, ya que desembarcará en Nueva York para volar a España y reembarcarse en el buque escuela en Gijón, tras permanecer casi un mes a bordo de una fragata como parte de su formación naval.

Leonor de Borbón y sus compañeros (76 hombres y nueve mujeres) navegarán unas 18,000 millas náuticas en el bergantín-goleta casi centenario.

El velero de 113 metros de eslora cuenta con cuatro palos de 48.75 metros de altura, a los que, al menos una vez, deberán subirse los estudiante trepando por las cuerdas, en una de las muchas maniobras y ejercicios a los que se enfrentarán a lo largo de esta travesía.

Los guardiamarinas dormirán en estrechos módulos de tres o seis camas en literas y compartirán una sala multiusos en la que desayunarán, comerán, cenarán, darán clases y pasarán mucho de su tiempo libre, quizá en algún momento acompañándose del piano con el que cuenta la embarcación.

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