• Diseños de Dolce & Gabbana inspirados en la estética bizantina que forman parte de la exposición “Del corazón a la mano”, que se presenta en el Grand Palais de París
  • Pie de foto
  • Detalles del calzado y la bisutería que Domenico Dolce y Stefano Gabbana crearon con los mosaicos del emperador Justiniano en la iglesia de San Vital de Rávena en mente
  • A la izquierda, la suntuosidad inspirada por la decadencia de “El Gatopardo”. Sobre estas líneas, una capa que bebe de la tradición siciliana
  • La colorida tradición siciliana se refleja en las colecciones de Dolce & Gabbana que ahora se pueden ver en París, incluyendo una recreación de su taller milanés
  • Arriba, junto a estas líneas y a la derecha, otros diseños que permanecerán en exposición hasta el 31 de marzo en el Grand Palais de París

PARÍS (EFE).— Solo una cortina negra separa la puerta del Grand Palais de París de más de doscientas piezas de alta costura de Dolce & Gabbana que transmiten la historia y la tradición cultural de Italia, con diferentes temáticas como el Renacimiento, la tradición siciliana, la devoción católica y la época de Garibaldi.

La primera exposición exclusiva dedicada a esta firma en París, “Du coeur à la main (Del corazón a la mano)”, llega a apenas dos semanas del inicio de la Semana de la Moda de otoño-invierno y constituye una oda a la costura hecha a mano y a la influencia italiana en las creaciones de la casa.

A la primera sala del recorrido, en la que se pueden ver las prendas artesanales más emblemáticas de la firma desde que comenzó en la alta costura en 2012, se suma la parte dedicada al taller que mantiene en Milán, en el que trabajan 120 personas.

Esta sala es una reproducción de ese taller, incluidas cinco modistas que se desplazaron hasta París para esta exhibición (luego viajarán a otros países) y a las que se puede ver trabajando a mano en las piezas de la firma ante la mirada curiosa de los visitantes.

“Es una idea especial porque ellas estaban con nosotros cuando se montó la exhibición. Se ocuparon de la ropa y de los maniquís”, explica la comisaria de la muestra, Florence Müller.

El resto de la exhibición relata los diferentes episodios de la historia de Italia y aspectos de su tradición cultural que influencian el trabajo de Dolce & Gabbana, con una sala inmersiva en la que el vídeo y la música se confunden con los diseños inspirados en los grandes pintores del Renacimiento.

Pintura y arquitectura se dan la mano en unos abrigos con estructuras monumentales y una decoración que bebe directamente de la admiración de los diseñadores por la Venus de Botticelli, las vírgenes de Leonardo Da Vinci y la naturaleza muerta de Caravaggio.

El origen siciliano de Domenico Dolce impacta también en sus diseños a través de la cerámica, el café y los carros de dos ruedas, en cuya sala temática destaca un voluminoso y colorido vestido coronado por un tocado inmenso de plumas y acompañado por un corsé que simula la cerámica insular de la región.

Si hay un arte que sobresale en esta exposición es la ópera, con una colección de conjuntos inspirados en “La traviata”, “Rigoletto” y “Aída” distribuidos como si fuese un escenario.

El objetivo final, en palabras de Müller, es “rendir homenaje a todo lo que constituye el arte y la cultura italianos, desde la arquitectura, la escultura y el interiorismo hasta el teatro, el arte de la cristalería y, por supuesto, la moda”.

Por ello, hay otras prendas inspiradas en compositores italianos de música clásica y obras cinematográficas como “El Gatopardo”.

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