Ayer se celebró el conversatorio “Mérida, la de Yucatán, expectativas e incertidumbres”, en el auditorio “Jorge Zavala Velázquez” del Centro “Doctor Hideyo Noguchi”, en el marco del aniversario de la ciudad.
Este evento reunió a expertos que discutieron los desafíos del rápido crecimiento urbano de Mérida, conocida como la “ciudad de la paz”, y los riesgos asociados a este proceso.
La moderadora, maestra Mirna Rubí Aguilar Paz, abrió el debate señalando que el crecimiento urbano transforma no solo el paisaje físico de la ciudad, sino también su esencia. En este contexto, los especialistas destacaron la manera en que la expansión desordenada afecta a la identidad y sostenibilidad de la ciudad.
Temozón Norte, zona “invadida”
Roger Cruz Arjona, antropólogo y panelista, centró su intervención en los efectos del crecimiento metropolitano. Destacó cómo la zona de Temozón Norte ha sido “invadida” por desarrollos inmobiliarios que han desestructurado las dinámicas sociales y culturales locales. Además, subrayó el peligro del crecimiento infinito que amenaza con agotar los recursos naturales de Mérida y poner en riesgo la calidad de vida de sus habitantes.
“El crecimiento de la ciudad ha seguido una lógica de infinito e inagotable, lo que pone en riesgo los recursos naturales y la calidad de vida”, reiteró.
La doctora María Elena Torres Pérez, experta en desarrollo urbano, abordó los problemas de la comercialización del patrimonio histórico y el desplazamiento de las comunidades.
“La clave está en el patrimonio, porque se anuncia como anzuelo. Pero es justo lo que se quiere desaparecer”.
Criticó la proliferación de viviendas verticales que, además de afectar el acceso a servicios básicos como agua y electricidad, también contribuyen a la pérdida de espacios públicos, esenciales para la cohesión social.
Según Torres, la falta de planificación urbana ha llevado a que el desarrollo no sea sostenible, con consecuencias que son palpables en la calidad de vida de los ciudadanos.
Chablekal y Cholul, con alteraciones del tejido social
El doctor Jorge Pacheco Castro, también antropólogo, advirtió que las transformaciones urbanas no solo alteran el territorio, sino también el tejido social. Ilustró este fenómeno con ejemplos de comunidades como Chablekal y Cholul, que han visto cómo sus tradiciones y festividades han sido desplazadas por el avance del desarrollo inmobiliario.
“No estamos en desacuerdo con crecer en la cuestión de desarrollo urbano, pero creemos que no ha sido de manera ordenada”.
El antropólogo recordó la importancia de retomar una política pública que garantice tanto el presente como el futuro, basándose en principios de sostenibilidad. Esto incluye analizar y aplicar conceptos del Informe Brundtland, un documento clave en la definición del desarrollo sostenible.
El acuífero en Yucatán
La doctora Mónica Chávez Guzmán, especialista en medio ambiente, advirtió sobre los peligros para el acuífero de Yucatán, que es crucial para el suministro de agua potable. La expansión urbana no solo aumenta la demanda de agua, sino que también genera contaminación en los pozos, con concentraciones de metales peligrosos como arsénico y plomo. Además, la falta de drenaje y la disposición inadecuada de residuos sólidos agravan la contaminación.
La doctora Chávez propuso soluciones como la reactivación de la cosecha de agua de lluvia, una práctica ancestral que podría mitigar la escasez hídrica y promover la justicia ambiental.
Las estadísticas respaldan la gravedad de la situación: desde 2001, Yucatán ha perdido 389 hectáreas de cobertura forestal, lo que representa una disminución del 13% en su área boscosa, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad y al aumento de emisiones de CO2.
La doctora Chávez hizo un llamado a los gobernantes para que cumplan sus promesas de protección ambiental y fomenten la participación ciudadana en las decisiones urbanísticas.
Mérida, modelo de desarrollo sostenible
Para los panelistas, Mérida tiene la oportunidad de ser un modelo de desarrollo sostenible, pero para ello es necesario contar con políticas públicas que integren la justicia social, el respeto al medio ambiente y una visión a largo plazo. El modelo de crecimiento actual se encuentra en riesgo de destruir la esencia de la ciudad, por lo que es urgente repensar el futuro de Mérida.
En ese sentido, la maestra Mirna Rubí Aguilar presentó un vídeo viral de la ingeniera Graciela Carrillo que en él señala que, aunque no se puede detener la expansión urbana, la sociedad debe actuar colectivamente para regularla.
Carrillo aboga por un desarrollo ordenado, justo y equitativo, mediante la implementación de políticas públicas eficaces que respeten las necesidades de todos los ciudadanos.
Los especialistas coincidieron en que idealmente una ciudad debe garantizar el acceso a recursos esenciales como agua potable y vivienda, proteger su patrimonio cultural y natural, y promover la participación activa de la ciudadanía en las decisiones políticas.
Además, se destacó la necesidad de priorizar el bien común sobre los intereses comerciales para lograr un desarrollo que beneficie a la comunidad en su conjunto, sin sacrificar el bienestar de los ciudadanos en aras de los intereses privados.
