La Guerra Civil española marcó la salida de cientos de intelectuales, artistas visuales y escritores al exilio, especialmente a países de América Latina.
En una clase magistral impartida ayer en el Centro Cultural Universitario de la Uady, el investigador Alberto Villamandos habló de cómo el exilio permitió que escritores de España se refugiaran en América, donde se asentaron y crearon muchas de sus obras.
A esta actividad asistieron María Teresa Mézquita Méndez, directora de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey); Rocío Cortés Campos, directora de la Facultad de Ciencias Antropológicas, y Jorge Luis Rodríguez Basora, historiador.
El exilio supuso una pérdida cultural para España, pero también dio lugar a comunidades creativas en lugares como México, donde los exiliados encontraron un lugar para continuar su labor literaria, explicó el ponente, investigador de la Universidad de Missouri en Kansas City, en “El regreso del exiliado: generaciones en conflicto en la España del tardofranquismo”.
El fin de la Guerra Civil española obligó a figuras como María Zambrano y Max Aub a huir de España. En México, el gobierno de Lázaro Cárdenas jugó un papel importante al facilitar la llegada de refugiados de diferentes partes de Europa, en barcos como el que trasladó a más de 1,500 exiliados desde campos de internamiento franceses hasta Veracruz.
Mientras los exiliados construían comunidades en el extranjero, España entraba en una etapa de transformación sociocultural.
Autores como Manuel Vázquez Montalbán reflejaron en su obra la tensión entre memoria y consumismo, denunciando cómo la literatura y la cultura fueron moldeadas por las restricciones del franquismo y las demandas de una nueva sociedad.
“En el exilio, la creatividad se convirtió en un acto de resistencia”.
Otros escritores, como Andrés Trapiello, exploraron el dolor del destierro en textos como “Días y noches”, mientras que artistas como Luis Quintanilla utilizaron figuras simbólicas como la de Don Quijote para reflejar la lucha por la libertad y los ideales de la época.
Al finalizar la clase se abrió un espacio de preguntas y respuestas en que los asistentes expusieron sus dudas acerca de los temas abordados. Por último, el doctor Villamandos recibió un reconocimiento de manos de la directora de la Facultad de Ciencias Antropológicas por su participación.— KARLA ACOSTA CASTILLO


