PARÍS (EFE).— La primera colección en 1958 de Yves Saint Laurent (1936-2008) para la casa Dior tras el fallecimiento de Christian Dior (1905-1957), bautizada “Trapèze (Trapecio)”, fue una de las inspiraciones de la Alta Costura para la próxima primavera-verano de esta mítica firma.
Los vestidos fueron los grandes protagonistas de la presentación de ayer de las propuestas, junto con los sacos y las transparencias.
La directora creativa de las líneas femeninas de Dior, la italiana Maria Grazia Chiuri, tomó como referencia la colección “Trapecio”, de enero de 1958, y la silueta Cigale (Cigarra), que el propio Dior había propuesto a principios de esa década.
En este caso, ha sido con la utilización de tejidos originales de moaré y en formatos como, por ejemplo, una falda corta combinada con un frac entallado, o el vestido Cigale realizado en satén de seda negro bordado.
Compuesto de 68 “looks”, en el desfile, que muchos señalan como el último de Chiuri para la casa, se ha visto un juego de contrastes por la combinación de diferentes materiales y las formas que a éstos se les da, con vestidos largos y cortos —de algunas de cuyas faldas surgían multitud de cintas— como grandes protagonistas.
El miriñaque también ha estado bastante presente y eso remite a la más reciente colección para Loewe de Jonathan W. Anderson, quien, se especula, podría ser designado el nuevo director artístico de Dior en sustitución de Maria Grazia.
Tops, faldas de tul ribeteadas de encaje, abrigos bordados y capas, fruto de las artesanas de la casa Dior, también conocidas como “les petites mains (las manitas)”, han sido otras de las prendas que se han podido ver sobre la pasarela, donde no han faltado los brillos.
Los zapatos de salón con un ligero tacón han sido el accesorio destacado del desfile. Son sencillos y de lo más femeninos.
El negro abrió el desfile, con varios “looks” de este color, que ha sido también utilizado para los tocados que portaban las modelos con forma de crestas que podían recordar a la estética punk de la década de 1980.
El gris, el crema y el blanco se dejaron ver también, con un discreto rosa como única aportación de color.
Y es que los colores vivos no estaban en la pasarela, sino en el decorado de ésta con imágenes de flora y fauna, obra de la artista visual india Rithika Merchant, que han tapizado los muros del desfile, gracias a una instalación artística bordada.
El desfile tuvo lugar nuevamente en un espacio cerrado, instalado en el jardín posterior del Museo Rodin.
El de Dior ha sido el desfile más importante del primer día en el que se presentan las colecciones de Alta Costura para la primavera-verano de este año. Mañana será el turno de otro de los grandes, Chanel, con dos pases en el Grand Palais.




