• Gabriel Ramírez y Mario Torre en el estudio del artista, a quien emociona encontrarse con Arnaldo Coen
  • Ramírez charla con el Diario

Gabriel Ramírez Aznar ha visto transcurrir toda una vida frente al lienzo en un juego infinito entre pinceles y pinturas acrílicas. Cuatro o cinco colores son suficientes para sus creaciones, en una búsqueda inalcanzable de la perfección que sabe que nunca llegará, porque “nada es perfecto”, y aun así lo sigue intentando una y otra vez, lo que lo ha llevado después de seis décadas a mirar su obra y pensar que casi lo ha logrado, a notar una depuración en su estilo y decirse a sí mismo: “Es lo mejor que he hecho”…

Este 2025 el pintor yucateco cumple 60 años de trayectoria, desde aquella primera exposición que presentó en 1965 en la galería Juan Martín en Ciudad de México, donde radicaba desde los 17 años. En 1975 retorna a Yucatán y ya no se va más, prácticamente pierde el contacto con todos sus conocidos de la capital y no vuelve a exponer en Ciudad de México. “Si no vives en la capital es como si no existieras”, expresa Ramírez.

Pero la vida ha dado un giro, una coincidencia ha hecho posible que medio siglo después de dejar la metrópoli regrese con una nueva exposición, la cual se presentará del 8 de febrero al 6 de abril en el Seminario de Cultura Mexicana.

“Gabriel Ramírez. Algo en el Sol” es el título de la muestra, que integran 37 obras, de las cuales 27 son lienzos de mediano y gran formatos y 10, dibujos en papel de formato pequeño.

El pintor cuenta que Mario Torre, quien es actualmente el galerista que maneja sus obras, fue a una feria de arte en Ciudad de México y ahí se encontró con Arnaldo Coen, con quien Ramírez compartió no solo las aulas cuando aprendían a pintar sino también un taller.

Arnaldo le hizo saber a Mario que había estado tratando de localizar a Gabriel Ramírez sin éxito, por lo que enseguida le propuso que hicieran una exposición del yucateco en la capital del país. Sorprendido y emocionado, así es como dice que se siente Gabriel Ramírez ahora que la muestra es un hecho y sus obras ya están en el sitio donde se presentarán, un espacio privado en el que se expone solo por invitación.

Mario Torre cuenta que el Seminario de Cultura Mexicana es un instituto formado por personalidades en las áreas de la biología, medicina, arquitectura y leyes, entre otras disciplinas, y Arnaldo Coen es el único artista visual que lo integra.

“Me emocionó la idea del reencuentro con Coen”, expresa Gabriel Ramírez al recordar al amigo de antaño, del que no sabía si se acordaba de él.

Coen, Roger Von Gunten y Gabriel son los únicos artistas de la plástica de la generación de La Ruptura que continúan vivos.

Las obras que exhibirá Ramírez son recientes, realizadas entre los años 2020 y 2024, en respuesta al deseo del artista de mostrar el estilo que lo caracteriza y que ha depurado con los años.

Desafío físico

“Quizá sea mi última exposición”, admite el maestro, el más importante representante del abstraccionismo, que confiesa que ya le cuesta trabajo mantenerse en pie para pintar en el lienzo.

Pero no será así, habrá otras exposiciones, según promete Mario Torre, quien revela que hay otra muestra en puerta, que más adelante darán a conocer.

Y es que el maestro aún tiene obra inédita y decenas de dibujos que ha realizado en los últimos meses. Ésta es su nueva forma de expresarse, sobre el papel, tarea que hace sentado.

Ramírez admite que las piernas ya no le responden como antes y no puede mantenerse en pie por mucho tiempo. La última pintura sobre lienzo que hizo fue de mediano formato en 2024, “Fiebre y protones”.

“Es imposible pintar sobre el lienzo estando sentado, no se tiene la perspectiva que se requiere, pues constantemente hay que alejarse para poder observar la obra”.

“El cuerpo humano no está diseñado para vivir tantos años”, dice el pintor, que apenas el sábado 4 pasado cumplió 87 años. “Empiezan a aparecer los defectos, te fallan los ojos, el oído, las piernas, deja de ser vida, es una porquería”, expresa con la sinceridad y sencillez que le caracterizan.

Sobre el arte plástico, indica que pintores como él están atrapados en repeticiones, que les lleva a crear un estilo, un lenguaje que van depurando con los años. Sin embargo, siente que se ha soltado de ese sitio en el que se vio atrapado y sus pinturas más recientes así lo muestran. “Me solté”.

Una composición básica y una paleta de colores elementales es como describe su propuesta, que con su habilidad con los pinceles, inspiración y juego frente al lienzo da lugar a su lenguaje pictórico.

Después de lograr eso, añade, lo que sigue para un pintor es ir depurando ese lenguaje, eliminando los excesos, y afrontar el fracaso, porque se busca la perfección que nunca llegará, pero se intenta una y otra vez.

Pese a ello, el artista crea un mundo particular, y en esa atmósfera el placer y el gozo se hacen presentes, por eso para él pintar nunca ha sido un trabajo, sino un disfrute.

Sobre la exposición en Ciudad de México, Gabriel Ramírez asegura que se trata casi de un milagro, algo accidental y emocionante, y su mirada así lo deja ver.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Gabriel Ramírez Datos

El Macay exponía en una sala permanente 11 cuadros de gran formato de la década de 1990 del artista.

Bajo resguardo

El pintor explica que cuando se enteró de la renuncia de Rafael Pérez y Pérez a la dirección del museo preguntó quién se quedaría a cargo del espacio y como no obtuvo respuesta optó por solicitar que sus obras le fueran devueltas. Ya las tiene bajo su resguardo.

Otras piezas

Dice que podría ceder al Macay, si reabre sus puertas, obras más recientes para su exhibición.

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