“La flor no sueña con la abeja. Florece y la abeja viene”; Mark Nepo, poeta estadounidense
Estuve en una carretera de la Península de Yucatán, que por cierto está bien conectada con lugares importantes, así como los que no lo son. Esto es algo que a los yucatecos nos debería de llenar de orgullo, y también, ¿por qué no? agradecer a las antiguas autoridades, tanto estatales como municipales que nos han gobernado.
Tuve el placer de contemplar —a vera de carretera— infinidad de flores amarillas, cuyo tallo llegaba, algunas veces, a dos metros de altura. Estas flores son nombradas como Tajonal y son endémicas de la Península de Yucatán. Su intenso amarillo y el hacinamiento de ellas nos hizo el trayecto de manera relajante, y podríamos decir, feliz.
En la conversación entre los que estábamos en el viaje, me enteré de que la flor de Tajonal, además de ser una hermosa decoración de las carreteras, es una principal aportadora de miel para la abeja melipona, combinación perfecta que logra la deliciosa miel yucateca, única e incomparable y que beneficia a los apicultores.
Tajonal es una planta emblemática de la la zona que pertenece a la familia botánica de las compositae.
La flor del Tajonal tiene una gran aporte de néctar y polen lo que la hace muy atractiva para las abejas. Su presencia marca el inicio de la cosecha y es portadora de un recurso alimenticio, muy importante para las colmenas.
La floración de Tajonal se da a inicios de octubre hasta a finales de marzo; se puede ver en los costados de las carretas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo.
En la Península de Yucatán existe una gran producción y diversidad de miel, cerca de 90% de las cual proviene de dos principales floraciones siendo la de Tajonal una de las dos más significativas y con mayor aporte de miel y polen.
La miel que viene del Tajonal está considerada como una miel monofloral y la presencia de su floración se asocia a lugares donde no hay uso de herbicidas, por lo que su presencia se agremia a lugares sanos desde el punto de vista ambiental.
Todo esto, aunado a las ventajas y cosas buenas que tiene nuestra tierra, ella, nos hace gratificante la vida.
