El arte marcial más antiguo del mundo, el Kalarippayat, se hizo presente ayer en el Centro Cultural La Ibérica con una clase práctica en la que los asistentes, de la mano de la artista marcial Nili Yamile, exploraron una disciplina que a través del movimiento busca activar cada una de las líneas del cuerpo y sanarlo, además de procurar la conexión mente-cuerpo.
Los espacios de La Ibérica fueron el ambiente ideal para la práctica de este arte marcial en medio del silencio, el soplo del viento que mecía las ramas de los árboles y la tranquilidad que se respira en el lugar.
Unas 25 personas respondieron a la convocatoria abierta y gratuita para participar en la clase, principalmente adultos mayores, a quienes se dirigen en especial las actividades del Centro Cultural La Ibérica, y adultos en general.
En la hora que duró la actividad tuvieron un acercamiento al Kalarippayat, palabra que significa “un lugar para entrenar” y tiene su origen en la India, en el parte sur, en Kerala.
Se dice que es el arte marcial más antiguo del mundo y trabaja el cuerpo en su totalidad, explica Nili Yamile, quien también es artista escénica y ejecutante de danza contemporánea.
Detalla que se sustenta en el estudio de las líneas miofasciales que conectan todo el organismo y que, a través del movimiento, se activan para llevar al cuerpo a alcanzar su máxima capacidad.
“En esta activación se busca una conexión interna para que el cuerpo pueda sanar y funcionar de la manera correcta”, indica.
Esta práctica es muy antigua y surge en gran medida de la observación de los animales, por lo que se manejan algunas posturas inspiradas en ellos; cada una trabaja una dinámica diferente del cuerpo enfocada en un fin, como desarrollar estabilidad o lograr el alargamiento.
En la clase se practicaron las posturas del caballo, que invita a actuar de una manera determinada y alargar el cuerpo; del elefante, que le da al cuerpo estabilidad y mucha fortaleza en las piernas y las caderas, y la del pavo real, que alarga el cuerpo con miras a mantener el centro en equilibrio.
El Kalarippayat invita a tener conciencia en el presente y lo que está sucediendo con el cuerpo, de manera que la conexión mente-cuerpo está todo el tiempo activa y trabajándose.
Aunque por lo general es un arte marcial demandante físicamente, los ejercicios se pueden adaptar a personas mayores o que no tengan la habilidad para realizar el movimiento en su máxima expansión o expresividad.
Nili Yamile añade que este arte marcial también tiene una parte de combate a mano limpia y con armas, pero es otra vertiente que, al menos por ahora, ella no maneja, pues se enfoca solo en el movimiento como herramienta de sanación, reflexión y paz mental.
Lo que hace actualmente es un trabajo muy interno, “el combate es con uno mismo, es combatir nuestros pensamientos para poder abrir el cuerpo y llevarlo a su máxima capacidad”.
Desde hace tres años que practica esta disciplina, que aprendió del maestro Adam Phillips, discípulo de un gurú Kal de India.
Destaca que es una tradición que habla de los orígenes del mundo, que observa la naturaleza y el interior del cuerpo para conocer cómo está conectado, cómo se comunica y cómo puede mantenerse centrado con el movimiento del día a día.
“Nos da conciencia para poder cuidar nuestro cuerpo y sanar a partir de cómo nos movemos en nuestras actividades cotidianas”.
La práctica se realizó como parte de los eventos sabatinos que La Ibérica ofrece un par de veces al mes en distintas disciplinas.
