Los jóvenes Javier Arturo León Pino y Javier Antonio Díaz Manzanero celebrarán su ordenación sacerdotal el martes 25 de marzo próximo en la Catedral de la capital yucateca
Los jóvenes Javier Arturo León Pino y Javier Antonio Díaz Manzanero celebrarán su ordenación sacerdotal el martes 25 de marzo próximo en la Catedral de la capital yucateca

“Ante la crisis vocacional que estamos viviendo, las próximas ordenaciones sacerdotales de los diáconos transitorios Javier Antonio Díaz Manzanero y Javier Arturo León Pino vienen a ser una luz de esperanza para la Iglesia de Yucatán”, aseguró el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar de Yucatán.

Las ordenaciones reavivan “la promesa que Dios nos hizo: les daré pastores según mi corazón”.

La ordenación sacerdotal será el 25 de marzo, a las 18 horas, en la Catedral. “Dios nunca nos abandona, continúa llamando a muchachos para que sean pastores de nuestra comunidad”, aseguró el padre Ricardo Atoche.

Para él, estas ordenaciones significan que “la promesa de Dios se va a cumplir aunque haya dificultades vocacionales; (las ordenaciones) vienen a darle un respiro de esperanza a nuestro pueblo de Cristo; es la certeza de que Dios cumple su palabra y sus promesas. Después de ellos vendrán más”.

Ambos jóvenes han pasado suficiente tiempo de formación, un tiempo para ejercer su diaconado y un tiempo para su servicio.

“Vemos que estos jóvenes están consagrando por completo sus vidas a Dios, les aseguro que servirá para despertar la fe de más muchachos que están siendo llamados por el Señor”.

“Hay situaciones y vivencias que les pueden hacer pensar en la llamada de Dios, por ejemplo, una ordenación sacerdotal, porque en su interior están siendo movidos por el Espíritu Santo”, declaró al Diario.

El padre rector abundó en este tema retomando un pasaje de las Sagradas Escrituras, en el que Dios habla con uno de sus profetas, quien se sentía impuro.

Entonces, un ángel se le aparece, le toca los labios y le dice: “¿Ves ese tizón encendido? Ha purificado tu alma”. Luego, se escucha una voz diciendo: “¿A quién voy a enviar a anunciar a los demás que Dios es su salvador?”. “Envíame a mí Señor”, responde el joven profeta.

“Algo similar sucede con las personas que están experimentando este llamado interior, pero que a veces se sienten indignas porque han tenido errores en sus vidas. Sin embargo, de pronto Dios les hace abrir los ojos y decir ‘Señor, envíame a mí, yo también quiero ayudar’”.

El padre Ricardo Atoche compartió que en otras ocasiones, a pesar de tener todo en la vida, se siente un vacío difícil de llenar.

Eso fue lo que le sucedió a él y compartió que su corazón le decía algo. “Sabía que había algo más, una plenitud que no me podía dar ninguno de los gozos de este mundo y que no iba a estar tranquilo hasta que yo no alcanzara esa realidad y esa plenitud que solo Dios puede dar. Era como si Dios me lo estuviera mostrando, pero uno no lo ve al inicio”.

Aseguró que “ese algo más es real y se experimenta y aunque no se alcanza a entender, el corazón lo experimenta con mucha fuerza”. Y es en ese momento que se “comienza a buscar, se acercan a un sacerdote, se acercan al Seminario para encontrar la respuesta”.

Lo que el Espíritu Santo hace dentro las personas que se sienten movidas es generarles una inquietud. “Los deja inquietos, están en búsqueda, aunque ni ellos mismos saben qué están buscando”, indicó.

La Iglesia, a través de todos los servicios de orientación, “ayuda a los jóvenes a descubrir ese llamado de Dios”, finalizó el sacerdote.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

En sus propias palabras El presbítero Ricardo Atoche Enseñat

“Las próximas ordenaciones sacerdotales (…) vienen a ser una luz de esperanza para la Iglesia de Yucatán”

“La promesa que Dios nos hizo: les daré pastores según mi corazón”.

“Servirá para despertar la fe de más muchachos que están siendo llamados por el Señor”.

“Dios nunca nos abandona, continúa llamando a muchachos para que sean pastores de nuestra comunidad”.

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