Ángel Alonso Puente, Alberto Chablé, Margarita Méndez Bautista, Rocío Alonso Méndez y Enrique Chablé
Ángel Alonso Puente, Alberto Chablé, Margarita Méndez Bautista, Rocío Alonso Méndez y Enrique Chablé

El compartir la historia que han vivido como familia, en un camino para apoyar en su desarrollo a un hijo con sordera profunda bilateral, y de esta manera orientar a otros padres que pasan por lo mismo y puedan trazar un sendero más certero y con más prontitud, es lo que llevó a Rocío Alonso Méndez a escribir el libro “¡Vamos! Hay esperanza soy sordo”.

El pasado 5 de enero fue lanzado a la venta el texto por medio de la editorial del sitio web Amazon, que también lo comercializa.

Rocío Alonso, acompañada de sus dos hijos, Alberto y Enrique Chablé Alonso, comparte con Diario de Yucatán el proceso que la llevó a escribir un libro con el tema de la sordera, algo que quiso hacer desde que se enteró del diagnóstico de Alberto cuando éste tenía apenas siete meses de nacido.

Ahora ya es un joven universitario que está por concluir la carrera de Ingeniería Biomédica.

Ella se alegra de no haber escrito el libro antes, pues hubiera sido un drama, cuando en realidad su intención desde ese entonces era compartir lo que estaban viviendo para que su historia ayudara a otras familias.

Eso es lo que siente que hace hoy con “¡Vamos! Hay esperanza soy sordo”, un texto en el que narra las diferentes etapas por las que pasaron desde que su hijo fue diagnosticado con sordera profunda bilateral, el proceso de duelo —que le llevó cuatro años superar—, la atención multidisciplinaria que se requiere en estos casos, las primeras experiencias escolares, la socialización y otros aspectos más personales, por ejemplo el superar el miedo e impulsar a la persona con sordera a vencer retos.

También se aborda la experiencia de su hijo Alberto, quien tomó el reto de viajar al extranjero, y lo que pueden esperar como padres.

Trabajo en equipo

La autora resalta que busca que el libro sea inspirador y brinde esperanza a otras familias que pasan por lo mismo porque, aunque no es un camino fácil, asegura que con disciplina, el apoyo adecuado y la intervención de los especialistas se pueden lograr avances muy importantes para llevar a la independencia a las personas sordas.

Algo que considera muy importante en este proceso es el apoyo familiar, el que todos los integrantes de la familia, padres, hermanos, tíos, abuelos traten a la persona con sordera como lo harían con cualquiera, ya que la compasión o el trato diferente lo único que hace es sabotear el avance que pueden tener.

Enrique, el hermano menor de Alberto, coincide que ese punto es fundamental y dice que el trato a su hermano siempre ha sido como un igual, sin diferencias. Reconoce en su hermano a un gran amigo y mentor, pues la diferencia de ocho años que hay entre ellos hace que Alberto sea su modelo a seguir.

Alberto, por su parte, indica que el camino recorrido no ha sido sencillo, en algunas etapas escolares fue objeto de burlas e insultos, pero ha logrado grandes avances y sigue alcanzando metas. Actualmente está realizando su servicio social en el Hospital “Doctor Agustín O’Horán”.

Gracias al apoyo familiar, y sobre todo a la tenacidad de su madre, encontraron el mejor camino para él, ya que al no tener otro problema de salud se le pudo brindar la terapia audioverbal, de manera que aprendió a hablar.

Rocío Alonso cuenta que fue un proceso que llevó años, pero que ha valido la pena.

El libro de su autoría se presentará pasado mañana sábado en City 32, a las 11 de la mañana. Le acompañará en los comentarios el doctor Raúl Vela Sosa. La entrada es libre y abierta a todo público.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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