CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— ¿Cómo ve la sociedad a una mala madre? Ésa es la pregunta que se hace la adaptación al teatro de la novela “Casas vacías” (2019) de Brenda Navarro, planteada también por la directora Mariana Giménez Videla, responsable de llevar a escena una historia que muestra la crítica que sufren las mujeres “pulverizadas” que pierden un hijo.
“Generalmente se pulveriza a las mujeres: o es buena madre o mala madre y no, nunca es ni una cosa ni la otra”, explica la directora argentina antes del estreno en el Foro Shakespeare.
Maltratadas, silenciadas, violentadas, incomprendidas, así es como las actrices Mariana Villegas y Paula Watson representan a sus personajes. Ponen su cuerpo “generosamente” en una actuación muy física porque si no es así “¿para qué hacemos la representación?”, afirma Giménez Videla.
Dos mujeres tienen un hijo, las dos lo pierden, a las dos se lo roban; ése es el inicio de la historia de dos mujeres que nunca se encuentran y cuando lo hacen es en un “vértice fatal”.
Puede que el personaje de Villegas sea de “aparente villana”, al ser la madre que se roba un niño y destroza la vida de una familia, pero para la actriz siempre hay un punto de comprensión.
“Nunca voy a defender que una madre se robe a un niño, pero puedo empatizar con su situación, por lo que está pasando, cómo se siente”.
En el caso de Watson, su papel era el de una mujer más fría y con “menos referencias” de las que echar mano, por lo que intentó hacer “una gran labor” para ajustarse a esa realidad.
“Desde luego es un riesgo hacer esta obra, pero desde que un amigo me dijo que tenía que leer la novela supe que quería adaptarla (…) Me dejó en shock, tenía que llevarla a los escenarios para que el público sintiera lo mismo”, declaró Irene Azuela, productora de la adaptación y actriz de la serie inspirada en el libro “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel.
Hace cinco años que Azuela se enfrentó por primera vez a la novela de Navarro, un momento crítico en su vida, ya que en esa época estaba intentado tener un segundo hijo y fueron las palabras de “Casas vacías” las que le hicieron reflexionar sobre cómo “se juzga a muchas madres” a la hora de decidir si quieren tener hijos, si “tener más es mejor”.
Por esa razón se decidió a llevar a escena el relato, para que las madres y mujeres que la vean se sientan escuchadas en “aquellos pensamientos que muchas veces nos atraviesan y no llegamos nunca a pronunciar”.
