NUEVA YORK (EFE).— Una subasta de obras de arte creadas con inteligencia artificial (IA) en la casa Christie’s de Nueva York recaudó anteayer casi 729,000 dólares, más de lo esperado, pese a la oposición de miles de artistas que pidieron cancelar la venta aludiendo al robo de la propiedad intelectual.
La subasta, llamada “Inteligencia aumentada”, era la primera de una de las grandes instituciones dedicada por completo a obras hechas con IA e incluyó una treintena de ellas, algunas con reconocidas firmas como Refik Anadol, Harold Cohen, Pindar van Arman y el dúo formado por Holly Herndon y Mat Dryhurst.
Según informó Christie’s, la subasta superó sus expectativas iniciales de recaudación, en torno a 600,000 dólares, y además atrajo a compradores relativamente jóvenes, pues la mitad de los interesados que se registraron eran milenials o de la generación Z, es decir, nacidos entre 1980 y 2010, aproximadamente.
La responsable de ventas de arte digital de Christie’s, Nicle Sales Giles, dijo en un comunicado de prensa que el objetivo era “destacar las brillantes voces creativas que están empujando los límites de la tecnología y el arte” y posicionarlas en el panorama artístico.
Consideró que la meta fue cumplida por el “abrumador apoyo público” al evento.
Como era de esperarse, el popular artista turco-estadounidense Refik Anadol fue el más cotizado y vendió por 277, 200 dólares (unos 5 millones y medio de pesos) la obra “Machine Hallucinations-ISS Drams-A”, una “pintura dinámica que emplea una serie de datos de más de 1.2 millones de imágenes” de la Estación Espacial Internacional y satélites.
También destacó una pieza de Holly Herndon y Mat Dryhurst, los “primeros artistas residentes de OpenAI”, vendida por 94,500 dólares (1.890,000 pesos), creada con un modelo de IA que traduce texto a imagen y estaba entrenado con imágenes alteradas de Herndon.
En total se subastaban 34 obras, pero seis de ellas no tuvieron comprador.
Casi 6,500 artistas pidieron a Christie’s en una carta parar la venta argumentando que algunas obras se crearon usando modelos de IA entrenados con trabajos protegidos por derechos de autor y sin una licencia, y acusaron a las empresas que desarrollan esos modelos de “explotar” a los artistas humanos para lucrarse.
Christie’s se defendió en declaraciones a medios especializados asegurando que la IA fue usada por los artistas para “potenciar” su trabajo y creatividad.
