“Dios es la fuente de la vida y de la salud. Si vivimos por el Señor, vivimos”, expresó ayer por la mañana el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la misa de acción de gracias por su 70o. cumpleaños, celebrada en la Catedral.
“Nuestra vida no tiene sentido si no es por Dios y para Dios. Hemos sido creados a su imagen y semejanza y nuestra vida es más plena en la medida que nos acercamos más a ese modelo que es Dios nuestro Señor”.
Reiteró que Dios es la inspiración, el que nos creó por amor y para amar. “Él nos ayudará en nuestras buenas intenciones de vivir gastándonos y desgastándonos en el amor. Fuera de eso, el Señor no está con nosotros. Él está para las buenas obras, Él está para acompañarnos en las obras de amor, de justicia y de caridad”.
“Así es que celebramos hoy al Dios de la vida y por supuesto quienes cumplimos años no solamente le agradecemos al Señor que es el autor de toda vida, sino también a nuestros padres, porque fue por medio de ellos que cada uno de nosotros está aquí presente, compartiendo este gran banquete de la vida”.
“Y eso es la Eucaristía, un banquete de vida eterna que todos compartimos en la fe, en la esperanza y en la caridad”, expuso en la homilía.
“Estamos apenas abriendo el santo tiempo de Cuaresma. Estamos iniciando con las prácticas cuaresmales que algunos piensan que ya pasaron de moda, que ya se pueden cambiar. Y repito lo que decía el domingo, que hay obras propias de la Cuaresma que son signos de comunión en la Iglesia”.
“Todos en este día (viernes de Cuaresma) hemos de abstenernos de comer carne y tratar de comer comidas más sencillas, pues para agradar al Señor, para recordar a todos los que no tienen con que comer bien o en absoluto no tiene qué comer… experimentar un poquito el hambre para recordar que no solo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
“El ayuno y la abstinencia son obligados el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo y el resto de la Cuaresma todos los viernes. La abstinencia son signos de comunión en la penitencia pero cada uno inspirado por el Espíritu Santo encontrará las prácticas que más le ayuden para fortalecer su vida cristiana. No tiene sentido hacer penitencias por cumplir. No tiene sentido hacer penitencias buscando evadirlas. Por eso en la oración colecta pedíamos al Señor que nos ayude a cumplir esas prácticas con un corazón sincero”.
“Prácticas que nos sirvan para fortalecer nuestra relación con Dios, prácticas que nos sirvan para tener una vida auténticamente cristiana”.
El Arzobispo indicó que hay otro cumpleaños que casi no celebramos y muy pocos lo tienen presente: el día del Bautismo, “cuando nacemos a la vida de la gracia, a la vida de la Iglesia como miembro de Jesús, siendo parte de la Iglesia”.
Reveló que él tenía poco más de poco de 20 días de nacido cuando fue llevado a la pila bautismal, en el santuario de Guadalupe de Monterrey.
El prelado agradeció la presencia de sacerdotes, diáconos y demás personas que acudieron a la misa particularmente por su acción de gracias al Señor.
“Hace 10 años llegaba yo a esta arquidiócesis como su pastor, ya con 60 años”, recordó. “Por eso ahora ya estoy aquí celebrando esta nueva década, estos 70 años, en compañía de monseñor Pedro (Mena Díaz)” que apenas hace tres días también celebró 70 años. Hoy podemos celebrar 140 años de vida entre los dos”.
También concelebró con el padre Federico Noh Euán.
Explicó que monseñor Mario (Medina Balan) no pudo asistir porque estaba cumpliendo una visita pastoral en Sucilá.
“Ayer (por el jueves) los tres estuvimos en la Casa del Sacerdote con los padres mayores, los padres enfermos y con las religiosas celebrando también la vida que el Señor nos ha dado”.
Monseñor Rodríguez Vega nació el 7 de marzo de 1955 en Monterrey. Dijo que los 70 años los recibe muy feliz. “La última década la he vivido como arzobispo de Yucatán, así que ahora vamos apenas comenzando”.
“Dice la palabra de Dios, en el Génesis, que nuestro padre Abraham salió de su tierra y de su parentela para ir donde Dios le mandaba, tenía 70 años, apenas comenzaba la gran aventura que el Señor le encomendó”.
El Arzobispo tiene 44 años de vida sacerdotal y 23 de vida episcopal.
Añadió que pide a Dios que le dé fidelidad, que le permita ser luz para quienes lo rodean y no les dé malos ejemplos. “Que viva en su presencia en todo momento, eso es todo lo que le pido”.
Apuntó que espera que el papa Francisco siga estable y pronto se recupere totalmente para que Dios le permita más tiempo de ministerio.— Claudia Sierra Medina
