“La familia es el primer núcleo donde el ser humano quiere y se siente querido”, expresó la psicóloga Isabel Rojas Estapé durante su participación en la mesa panel “Cómo acoger la fragilidad en la familia”, dentro del Congreso Internacional de las Familias (CIFAM).
“Por desgracia, la familia también es el lugar donde muchos se sienten más heridos”, indicó la profesional, quien compartió mesa con su padre, el médico psiquiatra Enrique Rojas Montes.
La mesa fue moderada por la maestra Daniela Teruggi, catedrática en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep) y autora de “Diálogos en familia para prepas Upaep”, quien de entrada preguntó: ¿Qué es la ternura que abre el corazón para acoger?
Isabel Rojas, quien antes de la mesa impartió la charla “Todos necesitamos un abrazo” en la que hizo énfasis que es importante que hay que equilibrar cabeza, corazón y cuerpo, dijo que hoy día la ternura es una de las emociones que menos está de moda y que cuesta mucho experimentar y dar. “En un mundo donde todo es rápido, donde todo es superficial, la ternura no tiene espacio”, y es que, dijo, es una emoción que necesita de profundidad, tiempo y entrega.
Agregó que un punto fundamental de la ternura es que se da en la familia, y que no es sinónimo de fragilidad y cursilería.
Aseguró que los padres son los primeros educadores de ternura, no por lo que dicen, sino por lo que hacen.
El doctor Enrique Rojas, por su padre, apuntó que la educación de la familia es como un pozo sin fondo, y con ejemplos de su propio hogar, subrayó lo vital que es enseñarles a los niños la importancia del afecto y del castigo, aunque este último debe ser sin violencia.
El especialista compartió a la audiencia que la voluntad, la afectividad, la inteligencia y la espiritualidad son las cuatro grandes notas o herramientas que se cuelan dentro del ser humano y que es importante trabajarlas para el bien de las familias.
Isabel Rojas enfatizó que la familia es el núcleo en que el ser humano se debe sentir seguro. “Por desgracia, muchas veces la familia también es el sitio en donde uno se siente más herido”.
Las heridas, añadió, son provocadas por la comparación con los hermanos, por los padres que proyectan en uno algo que no se cumple. En ese sentido, indicó que los padres deben de tener cuidado y saber que cada hijo es único.
“La grandeza de los padres está en encontrar qué tiene ese hijo tan distinto o tan único y potenciarlo (…) Los padres tenemos que saber detectar en nuestros hijos qué les viene bien y qué les viene mal. Y para eso tenemos que conocerlos”.
Entre otros puntos, el doctor Enrique Rojas compartió consejos para parejas con dificultades: cuidar el lenguaje verbal (decirle a la pareja “te quiero”, “te necesito”, “perdón por lo del otro día”…), cuidar el lenguaje no verbal (los gestos y expresiones, dar besos a destiempo, coger de la cintura o la mano a la pareja…), lenguaje subliminal (complicidad, la pareja es un equipo).
También, recurrir al lenguaje epistolar (escribirle notitas a la pareja), el lenguaje de la sorpresa positiva (uno de los problemas de las parejas es que se casan y siguen vidas paralelas), el lenguaje de las celebraciones (festejarlo todo: cumpleaños, aniversarios…) y el lenguaje de los detalles pequeños positivos (regalarle algo que sabes que le gusta a tu pareja: una flor, una revista…).
Al final de la charla, los panelistas respondieron a preguntas del público.— IVÁN CANUL EK



