El edificio construido para albergar al Sanatorio Rendón Peniche, y que actualmente ocupa el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) de la UNAM, es el ejemplo más temprano del estilo neomaya en la arquitectura posrevolucionaria en Yucatán.
Su autor fue Manuel Amábilis Domínguez, responsable también del Parque de las Américas —con su hijo Max—, el “Diario del Sureste” (hoy sede de la Biblioteca Yucatanense) y el Centro Educacional “Felipe Carrillo Puerto”, que en la década de 1990 fue demolido y en sus terrenos levantado el Mercado de San Benito.
El Rendón Peniche, que atendía a trabajadores ferrocarrileros, lo terminó de construir Amábilis Domínguez, asociado con el ingeniero Gregory Webb, en 1919 y es “una valiosísima muestra de la primera etapa del Mayismo a la que podríamos llamar Academicista, pues se caracteriza por el respeto de los antiguos cánones compositivos de la arquitectura de las Academias, sustituyendo los modelos clásicos europeos con los modelos prehispánicos”, escribe el arquitecto Enrique Urzaiz Lares en el artículo “La arquitectura neo-maya post-revolucionaria en Yucatán”.
Publicado en noviembre de 1987 en los “Cuadernos de Arquitectura de Yucatán” de la Uady, el texto de Urzaiz Lares indica que en esa construcción, “aun cuando el orden compositivo es clásico, los elementos son nuevos, diferentes, son mayas”.
Se caracteriza, añade, por la monumentalidad que se imprimía a la arquitectura del porfiriato y “el dominio del macizo sobre el vano, la verticalidad invariable de dichos vanos, la simetría, el aporticamiento del acceso y su señalamiento con el cambio de planos y nivel”.
Asimismo, “el ordenamiento de los ornamentos corresponde a los cánones clásicos” y “presenta un rodapié o basamento que le proporciona escala”.
“Todo lo anterior nos haría pensar en un edificio ecléctico europeo, pero el Sanatorio Rendón Peniche nos da un mensaje muy distinto”.
También de arquitectura maya es el pórtico de entrada del Cementerio General, resultado del proyecto de transformación del panteón iniciado por Carlos Castro Morales, primer gobernador posrevolucionario del Estado.
Como explica Marco Aurelio Díaz Güémez en “La Ciudad de los Muertos: La transformación socialista del Cementerio General de Mérida, Yucatán, 1918-1919” (en el número 10 de “Antrópica. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades” de la Uady), los proyectos finales del pórtico y la Rotonda de los Hombres Ilustres se dieron a conocer en la prensa local en octubre de 1918 —sin precisar su diseñador— y fueron desarrollados por el Departamento de Obras Públicas del Estado con “estilo de arquitectura maya”.
Las adecuaciones al camposanto las finalizaron los gobiernos siguientes al de Castro Morales, quien dejó el cargo en 1920.— Megamedia







