El pintor José Luis Loría , hijo de una pareja de yucatecos, vive como él mismo describe en la penumbra el ocaso de su vida, en que la salud ha comenzado a flaquear, aunque su alma artística no cesa de producir. A sus 74 años, Loría se enfrenta con gran fortaleza y entereza a los embates del paso del tiempo y la pérdida de la visión.
En entrevista con el Diario, comparte los detalles de su más reciente y ambicioso proyecto, un testamento visual que refleja no solo su arte, sino también su lucha personal con la oscuridad.
“Este es probablemente mi último proyecto”, declara con una mezcla de humildad y firmeza. Su obra se centra en su fascinación de los últimos años por los murciélagos, o quirópteros, una especie que, de acuerdo con él, le ha servido de metáfora en su proceso de adaptación a la ceguera progresiva.
La obra, titulada “Quirópteros: Manos y alas” comenzó a gestarse hace año y medio, y ahora se encuentra en su etapa media y produciéndose a marchas forzadas.
“Al principio, cuando perdí la visión de mi ojo derecho pensé que todo se había acabado. Pero entonces me di cuenta de que los murciélagos no necesitan ver para volar. Entré en la oscuridad como ellos”, revela.
La conexión con esta criatura nocturna no es solamente un desafío artístico, es un reflejo de su lucha personal por enfrentarse a la ceguera y la proximidad de su final, mientras su arte lo mantiene vivo.
Lo que hace este proyecto aún más especial es que no será exhibido de forma pública primeramente en Yucatán, sino que se presentará en una muestra privada que se llevará al cabo en los próximos meses. Este acto de compartir su obra con solo unos pocos tiene un tono de despedida, pues Loría asegura que no busca premios ni reconocimiento.
“Aquí ya no hay egos. Las medallas que yo me he colgado son en el alma”, dice.
La influencia de la biología y el estudio profundo de la naturaleza siempre han sido características de su trabajo. Su pasión por comprender a fondo lo que pinta lo ha llevado a estudiar desde los gatos hasta los escarabajos pasando por otras criaturas, ahora los murciélagos. En este proceso ha recurrido a expertos quienes lo han acompañado en viajes de campo para capturar murciélagos y aprender más sobre su comportamiento y características. “Me meto en el tema de lleno, como si me convirtiera en la especie que estudio”, expresa con vehemencia.
Loría se siente impulsado por la necesidad de dejar un legado artístico que sea reconocido más allá de las fronteras de su país natal. “Este es un proyecto para México, para que el arte naturalista de nuestro país se vea reflejado a nivel internacional”, afirma.
Argumenta que se ha dedicado a crear una imagen positiva de México, sobre todo en tiempos de incertidumbre, y considera que su obra con los murciélagos es una contribución significativa a ese esfuerzo. Por ello quiere llevar esta obra a Francia, Austria o Israel. “Imagina tener como preámbulo esta exposición, antes de entrar a escuchar la obra ‘El murciélago’, de Johann Strauss”, apunta. José Luis Loría ha dedicado su vida a la pintura naturalista, viajando por el mundo y aprendiendo de los seres que ha retratado. En el último vuelo de su carrera artística, Loría nos invita a reflexionar sobre el paso del tiempo, la oscuridad y la luz, y sobre cómo el arte puede seguir siendo un puente entre la humanidad y el mundo natural, incluso cuando los sentidos nos fallan.
Último mensaje
Antes de someterse a una inminente operación en el ojo izquierdo, con la esperanza de seguir adelante con su proyecto, Loría dice: “¿Cómo seguir siendo humano en una situación inhumana?”. Revela que uno de los principales propósitos del arte es “la humanización del mundo”. En su lucha por expresar su arte, Loría ve cómo la humanidad avanza sin considerar el precio que pagan las especies que comparten el planeta con nosotros. “Lo que hoy se entiende por arte ha estado presente en la historia humana desde la antigüedad, hasta el presente, con diferentes propósitos. Algunas veces ha servido para exaltar los valores, glorificar a los héroes y reconocer las victorias como huella de lo ocurrido, pero en otras ocasiones sirve para manifestar, criticar y denunciar devastaciones, tragedia y muerte”. El artista hace un llamado urgente al mundo sobre los impactos negativos que están ocurriendo, mencionando específicamente el Tren Maya, un proyecto que ha sido disfrazado con la palabra “renacimiento”, pero que, según él, está causando “la devastación y muerte de incontables especies”, lo que compara con la guerra en Ucrania, que ha dejado miles de animales muertos en medio del sufrimiento, un escenario que él califica como “los Auschwitz mexicanos”. “Todo esto lo vivo en el ocaso de mi vida, mientras uno a uno voy aumentando los dibujos de este proyecto”, confiesa con un tono melancólico.
“Estoy seguro de que esta colección se entenderá a plenitud en el futuro, para la vista y apreciación más que cualquier otra expresión hecha con inteligencia artificial”.— Darinka Ruiz Morimoto
José Luis Loría Obra
La más reciente se centra en su fascinación de los últimos años por los murciélagos.
Cirugía
La meta del pintor es alcanzar hasta 200 ilustraciones. Antes se someterá a operación en el ojo izquierdo, con la esperanza de seguir adelante con su proyecto. “Este proyecto busca convertirse en uno de los estudios más completos de la especie”, de la que abordará su biología y simbolismo, aspectos que estudió meticulosamente antes de dar forma a las imágenes.
Composición
De acuerdo con Loría, su proyecto ha ganado la atención de un compositor francés, quien creó un preludio musical inspirado en sus ilustraciones, que acompañará la exposición a nivel global.
