Juan Carlos Navarro durante su ponencia en el Congreso ANFX, ayer
Juan Carlos Navarro durante su ponencia en el Congreso ANFX, ayer

El animador Juan Carlos Navarro, quien ha trabajado en estudios como Cinesite y colaborado con Sony Pictures Imageworks, compartió su experiencia en la industria de la animación durante su participación en la primera jornada, ayer, del Congreso ANFX, en la Universidad Anáhuac Mayab.

Desde el inicio dejó claro que su intención no era solamente hablar de su trayectoria, sino también escuchar a los asistentes.

“Esta plática realmente está enfocada en contarles un poquito de quién soy yo, contarles un poquito mi historia, de cómo es que logré llegar a estos estudios, pero sobre todo la quiero enfocar en platicar con ustedes”, dijo.

Navarro presentó varios fragmentos de vídeos con escenas de proyectos en los que ha trabajado, entre los que destaca su participación como “lead animator” en la película “Tortugas Ninja: Caos mutante”.

Explicó que la animación no es solo movimiento, sino también actuación, ritmo e intención. Aseguró que los animadores son comparables con los actores en una producción, ya que transmiten emociones y cuentan historias a través del movimiento de los personajes.

Para él, cada acción de un personaje debe tener un porqué, ya que en animación es fundamental pensar antes de moverse para lograr actuaciones creíbles. Esto, para que cada acción del personaje pueda comunicar su estado emocional y le aporte algo a la narrativa.

“Los animadores deben considerar la individualidad de cada personaje y cómo se mueve y expresa. Cada emoción puede manifestarse de diferentes maneras”.

Uno de los puntos clave que abordó fue la importancia de la referencia en la animación. Mostró vídeos de su propio proceso, en los que grabó sus movimientos para entender mejor las acciones de los personajes.

“Lo que uno tiene que hacer como animador es intentar meterse en el personaje”, subrayó.

Al hablar de su trabajo en “Tortugas Ninja: Caos mutante”, destacó el reto que significó adaptar un estilo de animación caótico y “sucio” que reflejara la personalidad adolescente de los protagonistas. “Nos permitió a nosotros (los animadores) ser adolescentes como ellos”, reconoció Navarro.

Explicó que la animación debe estar en función de contar una historia y que “el estilo no solo es estético, sino que es narrativo”.

Navarro subrayó asimismo la importancia del trabajo en equipo. “No subestimen el poder del equipo, el poder de las conexiones y el poder de las relaciones entre ustedes”, manifestó.

Añadió que en la industria de la animación la colaboración es clave, ya que cada escena pasa por varias manos antes de llegar a la pantalla grande.

Para concluir, resaltó que la clave de una buena animación no está solo en dominar la técnica, sino también en entender la emoción del personaje.

“Observar, actuar y simplificar es lo que hace que un personaje cobre vida”.— KARLA ACOSTA CASTILLO

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