MADRID (EFE).— Ateo, anticlerical y laicista militante, según su propia definición, Javier Cercas se adentra en el Vaticano en su nuevo libro, “El loco de Dios en el mundo” (Random House) y cree que “no va a ser fácil una contrarrevolución” después del papado de Francisco I.
“Los detractores de Francisco son muchos y muy poderosos y sueñan con darle un giro a la Iglesia; yo creo que no va a ser tan fácil”, dijo el escritor y académico español en la presentación de su más reciente publicación, ayer en el Instituto Cervantes de Madrid.
El autor señaló que, pese a la opinión generalizada de que “el mundo está girando en dirección contraria a las ideas de Francisco” —giro que dudó en calificar de “conservador” porque “Trump y Elon Musk son otra cosa”—, no será fácil revertir los “profundos cambios” que el Santo Padre ha imprimido a la Iglesia católica.
Cercas recordó que Francisco ha nombrado a casi el ochenta por ciento de los cardenales que elegirán a su sucesor y subrayó que “el centro de la Iglesia ya no está en Europa”, lo que se refleja en su jerarquía.
Cercas recibió la propuesta para escribir el libro, que cabalga entre el ensayo, la crónica, la biografía y la autobiografía, en mayo de 2023, cuando un representante papal se le acercó en una firma de libros y le invitó a sumarse a un viaje del pontífice y acceder al interior del Vaticano para escribir una obra con total libertad.
“La pregunta que no les hice es por qué pensaron en mí, pero sé que ningún escritor en su sano juicio habría rechazado la propuesta”, admitió Cercas, que pudo mantener conversaciones con cardenales, misioneros, expertos vaticanistas y con el propio Francisco.
Según Cercas, “Francisco es un papa anticlerical”, en el sentido de que no cree que el clero esté por encima de los fieles, idea de la que derivan conflictos serios, como los abusos sexuales a manos de sacerdotes y religiosos.
Aseguró que ha tenido que vencer sus propios prejuicios para adentrarse en la escritura de lo que él llama “una novela sin ficción” y negó que haya recuperado la fe tras esta experiencia y que intentara “blanquear a la Iglesia” como le acusan.
En su libro, que ha calificado de “gamberro”, tampoco renuncia al humor, que considera “el primer instrumento de conocimiento de la novela”. Lo que no se esperaba, confesó, es encontrarse con un Papa que hace “una feroz reivindicación de la ironía y el humor”.
