Como parte de la Jornada Impulso a los Estudios Superiores de Cine, organizada por la Universidad de las Artes de Yucatán (Unay), Jonathan Hellwig Guerra ofreció la conferencia “El arte, entre el ego y el miedo”, en la que abordó el papel del artista y las tensiones contemporáneas que atraviesan la creación en tiempos de sobre exposición y consumo acelerado.
Ante estudiantes, docentes y creadores locales, Hellwi, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica en Yucatán, hiló su exposición a partir de una premisa que resonó profundamente entre los presentes: “El arte en sus diferentes disciplinas pretende expresar la incongruencia que supone la comprensión del ambivalente amor-odio que se debate en el corazón humano”.
Con un tono íntimo y reflexivo, Hellwig compartió su experiencia personal y profesional, reconociéndose como alguien “obsesivo en los procesos” y “apasionado de la cultura y las artes”.
Originario de Toluca pero afincado en Yucatán desde hace más de cinco años, destacó el talento local como uno de los más sensibles y genuinos que ha encontrado en el país. “Aquí el artista todavía piensa su obra antes de plasmarla”, afirmó, mientras las lógicas de producción del centro del país que, comentó, han terminado por “economizar” el arte.
La parte central de su ponencia fue la teoría mimética de René Girard, una propuesta que explica cómo los deseos humanos no son autónomos, sino mediados por lo que otros desean. El ponente desmenuzó cada vértice de este triángulo mimético: el sujeto deseante, el objeto deseado y el mediador del deseo. Esta estructura, argumentó, permite entender no solo comportamientos cotidianos sino también dinámicas de conflicto en los ámbitos artístico, político y social.
“La mimesis puede ser pacífica o violenta”, explicó. “Empieza con la apropiación de un deseo, pero escala hasta convertir al otro en antagonista, y termina en la creación de un chivo expiatorio: una figura sobre la que se deposita todo el rechazo colectivo. El proceso sucede ahora más rápido que nunca, gracias a la tecnología y las redes sociales”.
Con ejemplos que iban desde Van Gogh hasta las disputas partidistas actuales, Hellwig trazó paralelismos entre la historia del arte y la psicología de masas contemporánea.
Más allá de lo teórico, el ponente no eludió una crítica frontal al sistema que rodea y condiciona al arte: el ego del creador y el miedo como herramienta de mercado. “Estamos demasiado enfocados en la técnica y olvidamos que el artista también siente. Hoy, el miedo es una estrategia de consumo”, señaló, ejemplificando con campañas publicitarias y estrategias geopolíticas que se valen del temor para generar inversión, pertenencia o idolatría.
Con esta charla, Hellwig ofreció herramientas teóricas para la reflexión artística, exhortando a los jóvenes cineastas a mirar con honestidad su propio deseo: “Respetemos lo que cada artista quiere decir, con el menor ego posible y sin caer en el desprestigio inmediato. El arte no debe ser víctima de la velocidad del algoritmo”. La Jornada Impulso a los Estudios Superiores de Cine continuó en la UNAY con talleres, proyecciones y más conferencias que buscan fomentar el pensamiento crítico y la formación integral de nuevas generaciones de creadores.— Darinka Ruiz
