Hola a todos. Con la triste noticia de esta semana de la partida del Santo Padre recordé un artículo que hablaba sobre los vinos que a Francisco le gustaban.

Investigué sobre mi paisano y descubrí que al Papa le habían regalado 500 litros de vino de uva blanca torrontés, variedad que también se utiliza para celebrar la misa. Fue una partida especial hechas con uvas de diferentes estados vitivinícolas de Argentina, para que todos esos estados fueran representados en ese tipo de eventos sacramentales.

El vino de misa debe tener una dulzura especial, se caracteriza por tener entre 80 y 100 gramos de azúcar y una graduación de 16 grados.

El vino generoso o el vino de la liturgia es un vino diferente y se hace con un tipo de uva especial; en España, por ejemplo, se usan uvas como pajarete, moscatel o mistela y, según la instrucción general del Misal romano (número 322), “debe de ser natural y puro, es decir, no mezclado con sustancias extrañas” y debe de tener en su etiqueta la leyenda “Apto para la santa misa”.

Se puede adquirir en algunas de las tiendas que venden artículos religiosos en todo el país. Hay un anexo escrito por el beato Clemente Marchisio de 1894, tomado de un archivo de la biblioteca del Vaticano que habla de cómo debía ser el vino que se utilizaba en aquel entonces para la Eucaristía.

Resulta interesante que se marque específicamente qué tipo de uva es la indicada. En el texto se refiere a la uva cabernet sauvignon; sin embargo, con el paso del tiempo se ha modificado.

Y retrocediendo un poco en la Historia, hay un vino francés llamado Chateauneuf du Pape, que se traduce como “castillo nuevo del Papa”, que data de 1308, cuando el papa Clemente V trasladó su papado a la ciudad de Aviñón, en Francia. Los papas que reinaron allí tuvieron el privilegio de beber los vinos que se elaboraban en esa región de Borgoña.

Bajo el papado de Juan XXII, los vinos de esa zona fueron conocidos como “Vin du Pape” y tenían una particularidad: eran una mezcla de trece uvas y un secreto la proporción de cada una de sus 7 uvas tintas (cinsault, counoise, mouvedre, muscardin, syrah, terret noir y vaccarese), y sus 6 blancas (grenache blanc, bourboulenc, clarete, picadin, roussane y picpoul). Si se fastidió de leer en francés, imagínese yo al escribirlo.

Se considera un vino rústico por sus procesos de vinificación, en vendimia manual, o en la obligatoriedad de cosechar y elaborar este vino, con las uvas antes mencionadas. Es una apelación de origen controlada y sus vinos tienen un gran valor en el mercado mundial; su etiqueta es de fácil reconocimiento, lleva el escudo papal (las llaves cruzadas e invertidas, sobre una mitra) y en tiendas de vinos no cuestan menos de 900 pesos.

Bien, ya sabemos algo más sobre los vinos de misa y los vinos que le gustaban a nuestro papa Francisco, que en paz descanse y nos ilumine. Hasta la semana próxima.

Sommelier.

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