PEKÍN (EFE).— La nueva nave de carga espacial de China, Qingzhou, realizará su primer vuelo de prueba a finales de este año, con el objetivo de iniciar operaciones regulares en 2026. “Está diseñada para transportar más de 1.8 toneladas de suministros hacia el espacio y retornar hasta dos toneladas de materiales”, explicó Chang Liang, diseñador principal de la nave, al diario oficial “Global Times”.
Desarrollada por la Academia de Ciencias de China (CAS) y la Academia de Innovación de Microsatélites, la nave cuenta con un compartimento de carga de 9 metros cúbicos y un volumen total de 27 metros cúbicos.
La Qingzhou incorpora un sistema de transporte en cadena de frío “capaz de almacenar hasta 300 litros de productos frescos” y dispondrá de “cámaras de alta definición para el monitoreo de la carga”.
Además, la nave permitirá realizar pequeños experimentos científicos durante el trayecto y “liberar satélites de tamaño reducido en órbita”, según detallaron los responsables del proyecto.
La Qingzhou será lanzada mediante cohetes Lijian-2, un modelo de origen privado. “Buscamos reducir costos y agilizar la preparación de las misiones”, añadieron los desarrolladores.
Actualmente, las labores de suministro a la estación espacial Tiangong las realiza la serie Tianzhou. En contraste, la nueva Qingzhou “maximiza” el espacio útil al integrar propulsión y carga en un solo módulo, precisó Chang Liang.
El desarrollo de la Qingzhou se suma a otros avances recientes del programa espacial chino, que incluyen el transbordador espacial reutilizable Haolong y misiones exitosas como la llegada a Marte y el alunizaje en la cara oculta de la Luna.
Pekín ha invertido fuertemente en su programa espacial y ha conseguido hacer descender la sonda Chang’e 4 en la cara oculta de la Luna —la primera vez que se logra— y llegar por primera ocasión a Marte.
