El profundo dolor y la tristeza de la Virgen María al ver a su hijo crucificado se dejaron sentir en la interpretación del “Stabat Mater” de Pergolesi por el coro Voces Claras de Yucatán y las solistas invitadas Tatiana Burgos y Maricarmen Aldecua, quienes contagiaron con sus voces la pena que conlleva este canto y conmovieron a la audiencia que se dio cita en el Palacio de la Música.
Fue anteayer viernes por la noche cuando el citado coro, integrado por mujeres, todas yucatecas, se presentó con esta clásica obra del compositor barroco Giovanni Battista Pergolesi, cuya versión es para soprano, contralto, cuerdas y continuo.
En la presentación, en lugar de cuerdas se usó clavinova, que le dio un color más acorde al período barroco. La pianista Laura Romero tuvo a su cargo la ejecución del instrumento y acompañó a coro y solistas durante todo el recital.
La obra es la más interpretada entre las composiciones que han puesto música al texto medieval del mismo título que se refiere al sufrimiento de la Virgen ante la crucifixión de su hijo.
“Stabat Mater” consta de 12 números y es en el primero, el octavo y el décimo segundo en los que tiene participación el coro.
A lo largo de la obra hay solos y duetos entre la soprano y la contralto.
La presentación se abrió con “Stabat Mater dolorosa”, con el coro, integrado por 20 voces. Le siguió “Cuius animam gememtem” con Maricarmen Aldecua, egresada de la Escuela Superior de Artes de Yucatán con mención honorífica y graduada del Biennio Specialistico in Canto Lirico del Conservatorio San Pietro a Majella, en Nápoles, Italia.
La joven, quien ha actuado en escenarios de México y el extranjero, dio muestra de talento en el manejo de la voz. En su faceta de solista también le correspondió cantar “Vidit suum dulcem natum”, el quinto número de la composición, y tuvo varias participaciones a dueto con Tatiana Burgos, contralto, como en “Quam tristis et afflicta”, “Quis est homo”, “Sancta Mater, istud agas” e “Inflammatus et accensus”.
Con sus interpretaciones hicieron vibrar al público.
Tatiana tuvo de igual manera varios números solistas a su cargo, como “Quae maerebat et dolebat”, “Eia, mater, fons amoris” y “Fac, ut portem Christi mortem”.
La intérprete mostró sus tablas en la escena, conquistando con su potente voz a la audiencia.
Burgos realizó estudios de canto en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey y en la Escuela Superior de Música del INBA; obtuvo el primer lugar en el Concurso de Canto “Maritza Alemán” y el segundo en el Concurso Nacional de Canto “Fanny Anitúa”. Se ha presentado en diversos escenarios del país como solista y con grupos vocales, entre ellos el Coro de Madrigalistas de Bellas Artes y el ensamble femenino Solo 4.
Es la primera vez que actúa como solista en Yucatán. Actualmente integra el sexteto vocal femenino Túumben Paax y pertenece al Coro del Teatro de Bellas Artes.
Voces Claras de Yucatán logró a su vez amplio lucimiento en la presentación. Es la primera vez que aborda una obra de la complejidad del “Stabat Mater”.
La agrupación, que ya tiene 13 años y está bajo la dirección de la maestra Margarita Jiménez, cuenta con voces de sopranos, mezzosopranos y contraltos, pero para esta obra recurrió solamente a la tesitura de sopranos y contraltos como marca la composición.
El cierre de la presentación fue con el coro y las dos solistas interpretando “Quando corpus morietur”.
Los asistentes premiaron con sus aplausos de pie a las intérpretes y la pianista, que obsequiaron una noche llena de sensibilidad.
Antes de iniciarse el concierto, Juan Carlos Cervera Osorio, director del departamento de música de Sedeculta, dio la bienvenida al público y señaló que este tipo de propuesta muestra la diversidad de actividades musicales que realiza la dependencia estatal.
También hizo uso de la palabra el investigador musical Enrique Martín Briceño, quien indicó que el concierto era un obsequio de músicas yucatecas a la ciudad y el Estado, con una de las obras sacras que gustan más al público, la versión de Pergolesi que data de 1736.
De igual manera dio lectura al poema alusivo a “Stabat Mater” de Lope de Vega y a una síntesis del currículum de las artistas.
En la velada solo hubo “un frijol en el arroz”: en la Sala de Conciertos se sintió mucho calor. No se sabe si no se encendieron los aires acondicionados o éstos estaban fallando, pero el ambiente caluroso en la sala llena hizo que varios asistentes sacaran sus abanicos de mano, mientas que otros no tuvieron más remedio que aguantar las temperaturas.
El concierto se repetirá hoy domingo a las 13 horas en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación (Monjas).— IRIS CEBALLOS ALVARADO



