“Las imágenes religiosas son un don especial que Dios nos ha otorgado y, por ello, constituyen un patrimonio material que debe ser preservado”, subrayó el obispo monseñor Pedro Mena Díaz, asesor eclesiástico de la Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis de Yucatán.
El prelado añadió que las imágenes sagradas deben ayudarnos a fortalecer nuestra fe. En ese sentido, explicó que, a través de un decreto publicado recientemente por la Arquidiócesis de Yucatán, se ha dispuesto que las imágenes religiosas con 76 años o más de antigüedad ya no salgan en procesión, con el fin de protegerlas y abonar a su conservación.
“Si alguien piensa: ‘Si no sale en peregrinación la imagen antigua pierdo mi fe’, eso quiere decir que no era una fe auténtica, tan sencillo como eso”, afirmó el obispo.
Monseñor Mena Díaz recordó que cada comunidad de Yucatán tiene sus fiestas, tradiciones y peregrinaciones con imágenes religiosas. Sin embargo, con el nuevo decreto, que ya ha entrado en vigor, las obras de arte sacro de más de 76 años no podrán salir a las calles.
“Las imágenes patronales son un patrimonio que hemos heredado. Yo diría que son dos riquezas: una, la riqueza material de la imagen, que fue creada con amor por quienes la promovieron, incluidos los artistas que le dieron forma, y otra, la riqueza espiritual del pueblo, que mantiene su fe a través del fervor hacia sus patronos”, expresó el obispo.
El prelado destacó que este fervor ha permitido que la fe se conserve de manera especial, pero insistió en la necesidad de ser cuidadosos con las imágenes, pues el paso del tiempo y los factores ambientales propios de esta zona, como la humedad, aceleran su deterioro.
“El movimiento constante de las imágenes puede dañarlas. Por eso, estamos concienciando a la gente para que entienda que las imágenes de 76 años o más deben permanecer resguardadas”, indicó en la entrevista.
Mena Díaz señaló que algunos pueblos de Yucatán ya tienen la práctica de utilizar imágenes peregrinas, que son réplicas más recientes de las imágenes patronales. Mencionó como ejemplo a Mocochá, donde la imagen original de la Virgen de la Asunción se conserva en su altar mientras que una réplica sale en procesión.
En Tizimín, también se emplean imágenes de los Reyes Magos en versiones más pequeñas para las peregrinaciones, así que las imágenes originales permanecen resguardadas.
“En casos especiales, si alguna imagen antigua necesita salir en procesión, debe solicitarse un permiso especial al Arzobispo, y la Comisión de Arte Sacro dará su opinión al respecto”, dijo.
El obispo resaltó que el decreto también prohíbe el uso de las azoteas de los templos para el lanzamiento de pirotecnia, una medida que tiene como objetivo proteger las estructuras antiguas de las iglesias.
“Hemos observado que las vibraciones de la pirotecnia dañan los plafones interiores de los templos, lo cual representa un riesgo para los feligreses”, explicó monseñor Pedro Mena, quien recordó que hace años la Catedral de Mérida dejó de ser utilizada como escenario para lanzar fuegos artificiales durante las celebraciones del 15 de septiembre.
Finalmente, el prelado reiteró que el propósito del decreto es preservar tanto las imágenes religiosas como los templos, que son un patrimonio espiritual y material del pueblo yucateco.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
