El jueves 8 pasado, Reino Unido, al igual que otros países europeos, recordaron los 80 años de la victoria de los aliados sobre el Eje que puso fin a la Segunda Guerra Mundial. Con ese motivo, durante varios días se realizaron actividades que contaron con la participación de la familia real.
Una de ellas fue un servicio religioso en la Abadía de Westminster, al que los monarcas Carlos III y Camila llegaron acompañados con el toque de trompeteros reales. Antes, el soberano depositó una corona en la tumba del soldado desconocido, cerca de la sede del gobierno, en nombre del país y de la Mancomunidad de Naciones.
Asimismo, dejó un mensaje manuscrito dedicado a los combatientes en el conflicto: “Nunca olvidaremos”.













