Las parejas divorciadas vueltas a casar o que viven en unión libre podrán recibir la misericordia de Dios en una misa especial que se celebrará el próximo sábado 24 de mayo, a las 17 horas, en la Catedral de Mérida, como parte del Año Jubilar de la Esperanza.
Estas parejas se consideran en “situación irregular” ante la Iglesia, ya que no están unidas por el sacramento del matrimonio. Sin embargo, ellas y sus familias están cordialmente invitadas a participar en esta celebración eucarística.
El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, recibirá personalmente a las parejas minutos antes de las 17 horas, en la puerta conocida como la del “Perdón” del máximo templo católico de Yucatán. Posteriormente se les invitará a pasar al interior para participar en la misa.
El padre Jorge Carlos Menéndez Moguel, coordinador de esta actividad, explicó que puede parecer inusual que haya un espacio para estas parejas, dado que, por su situación, no pueden obtener la indulgencia plenaria que la Iglesia ofrece en este año santo. Para acceder a esta indulgencia, es necesario confesarse y comulgar previamente, algo que estas parejas no pueden hacer por no estar sacramentadas.
No obstante, el sacerdote subrayó que esto no impide que puedan recibir la misericordia de Dios. “Todos estamos invitados a encomendarnos a su perdón, con humildad”, expresó.
Los hijos y familiares de estas parejas, si cumplen los requisitos establecidos por la Iglesia, sí podrán obtener la indulgencia plenaria en esta ocasión.
La invitación, indicó el padre Menéndez, se inspira en lo que afirmaba san Juan Pablo II: que hay que atender con caridad a estas parejas con una atención improrrogable. De igual manera, recordó que el papa Francisco ha exhortado en sus documentos sobre la familia a abrir espacios de misericordia para las personas que viven estas realidades.
“Muchas de estas parejas se han alejado de la Iglesia porque sienten que no hay un lugar para ellas. Esta misa es una forma de decirles que también son parte del pueblo de Dios”, señaló el sacerdote.
Reveló que cuando propuso la idea al Arzobispo, éste respondió que él mismo deseaba presidir la misa. “Me dijo: ‘Yo quiero estar ahí, como pastor, para recibirlas y acompañarlas. No solo debo atender a las ovejas que comulgan, sino también a las que no pueden hacerlo’”.
El padre Menéndez Moguel lamentó que aún existan lugares donde se rechaza a personas en estas situaciones. “Aquí nadie puede decir que está libre de pecado. Todos necesitamos de la misericordia divina”.
Expresó que grupos parroquiales y personas a título individual han acudido a los templos jubilares para obtener la indulgencia. “Y ahora, las puertas de la Catedral se abren también para estas parejas que buscan acercarse con fe”, apuntó.
“La Iglesia es una madre que acoge a todos sus hijos”, reiteró el sacerdote, quien acompaña a grupos de divorciados vueltos a casar. “Estas parejas no podrán recibir la indulgencia plenaria, pero sí pueden recibir la misericordia que Dios ofrece a todos”, concluyó.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
