BARCELONA (EFE).— La novela “Cositas”, de Benoît Coquil, postulada al Premio Femina des Lycéens 2023, empezó a gestarse en 2019 cuando el escritor francés adquirió en el mercado de Oaxaca una camiseta con el rostro impreso de la chamana María Sabina, quien en el siglo XX usaba hongos alucinógenos para sus “cositas”.
Profesor asociado de español y civilización y literatura latinoamericanas en la Universidad de Picardia Jules Verne, Coquil concibió la historia como una “novela de aventuras” en la que contrapone la figura de María Sabina a la de Gordon y Valentina Wasson, pareja de estadounidenses aficionados a la micología.
A la vez, no sin humor, ahonda en qué ha hecho a lo largo de los siglos Occidente cuando se encuentra con culturas autóctonas y la forma en que las “comercializa y convierte en exóticas”.
Publicada en español por Seix Barral, en “Cositas” el lector conoce los viajes a México, en la década de 1950, de los Wasson —personajes reales— y el “descubrimiento” que allí hacen del Psilocybe, la semilla de la contracultura psicodélica, que despertó el interés tanto de la CIA y laboratorios farmacéuticos como Walt Disney y el movimiento hippie.
Fascinado por María Sabina, la medio santa de Huautla, pasó meses documentándose sobre ella. En ese tiempo le apareció información del matrimonio formado por Gordon, banquero en Nueva York que llegó a ser vicepresidente de J.P. Morgan, y Valentina Wasson, de origen ruso, pediatra y quien siempre ha figurado en segundo término, cuando en realidad era la “científica de la familia y la que tuvo la intuición de que las setas que utilizaba Sabina se podían emplear para usos terapéuticos”.
Sobre Gordon, Coquil admitió que le tomó cierto cariño, aunque fue alguien “contradictorio” al que denomina, no sin ironía, como el “Cristóbal Colón de las setas alucinógenas”.
Su figura le gusta por su “curiosidad y su capacidad para ir hasta el fondo de un tema, además de ser divertido el contraste entre su vida de banquero y su pasión por los hongos alucinógenos, que probó igual que su mujer”.
En cuanto a María Sabina, dijo que desde el primer momento le llamó la atención que fuera durante años una persona “poderosa” al ser la curandera de su comunidad, pero con una vida “marcada por la miseria, que vivió el final de sus días excluida, siendo elevada post mortem, convirtiéndose en figura icónica del siglo XX”.
María Sabina pidió a los Wasson, cuando notó su interés por el Psilocybe, que no lo divulgaran ni explicaran a nadie lo que sucedía cuando se probaba, algo que no fue cumplido, porque Gordon escribió un artículo en “Life” y la vida en Huautla cambió para siempre.
“El descubrimiento del hongo llegó cuando todo el mundo en Occidente estaba muy atento a nuevas experiencias y con ansia por probar nuevas cosas y por experimentar. Fue un momento perfecto”, declaró.
