Carlos R. Menéndez González (1925 – 1961)

Un hombre imprescindible

A todos nos toca ser testigos de la historia, pero solo unos cuantos están llamados a contribuir decidida y positivamente a moldearla…

Es el caso de don Carlos R. Menéndez González, una vida entregada, en horas particularmente difíciles, a la construcción de un Yucatán de justicia y libertad.

Nadie puede poner en duda el compromiso y la lucha por las causas democráticas de este yucateco ejemplar. La fidelidad a sus ideales le valió injurias y calumnias, destierros, encarcelamientos, despojo de sus bienes y atentados.

Segundo de los seis hijos de los profesores Antonio Menéndez de la Peña y esposa Ángela González Serrano —patriotas originarios de Cuba que emigraron a Yucatán, perseguidos por participar en actividades libertarias—, don Carlos nace el 10 de mayo de 1872 en Tixkokob.

Cursa sus estudios de primaria en Izamal y en Mérida, los de segunda enseñanza en el Instituto Literario y se gradúa en la Escuela Normal de Profesores, aunque su inclinación por las letras lo impulsa a dedicar sus desvelos al periodismo en lugar de seguir la profesión de sus padres.

Vocación apasionada

Cuando tenía 19 años ingresa al cuerpo de redacción del semanario “El Horizonte” y funda los periódicos “La Nueva Era” y “El Faro”, en Progreso.

Apenas con 23 años se integra como redactor en jefe a “La Revista de Mérida”, en el inicio de una relación que perdura hasta nuestros días.

En la primera década del siglo XX, al frente de una sociedad anónima, compra “La Revista” a Delio Moreno Cantón.

Con la edición del 24 de noviembre de 1906, la primera bajo su dirección, don Carlos inicia su fecunda trayectoria de 55 años como director de periódicos.

Convicciones a prueba

A partir de ese momento, sus convicciones, valores y vocación periodística son puestos a prueba una y otra vez. Desde los embates de la dictadura porfiriana, los abusos de la Revolución y las prácticas antidemocráticas en la lucha por el poder hasta envidias y odios irracionales de quienes carecían de los mínimos valores, don Carlos tiene que luchar sin descanso por defender sus ideales y su vida.

Don Carlos R. Menéndez González
Don Carlos R. Menéndez González

Fue una batalla única en las memorias del periodismo mundial, tanto por los enemigos a que se enfrentó como por el asedio que resistió con dignidad durante décadas.

Tejió su obra con el indestructible hilo del compromiso. De “La Revista de Mérida”, destruida por los enemigos de la libertad, hace surgir en 1912 “La Revista de Yucatán”, que, al igual que su antecesora, sería ferozmente atacada por esbirros oficiales.

El 6 de abril de 1912, en la víspera de su salida, la policía irrumpe en el edificio y apresa a don Carlos. El 7 de abril, encarcelado su director, “La Revista de Yucatán” ve la luz.

Después de 12 años de incesantes ataques, “La Revista” deja de circular en 1924.

Muy lejos de rendirse, don Carlos —quien tenía ya 53 años en una época en que la esperanza de vida de los mexicanos era de 36— mira hacia adelante.

El 31 de mayo de 1925 funda Diario de Yucatán, la obra de su vida. Digno sucesor de las dos “Revistas”, el Diario también sufriría el embate de la sinrazón oficial, que la obliga a cerrar el 6 de octubre de 1931.

El 12 de marzo de 1933, amparado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, reaparece el Diario en el edificio que ocupa hasta hoy. Una huelga ilegal el 19 de enero de 1959 le haría cerrar sus puertas una vez más, pero sería por breve tiempo: el 22 de marzo reanuda su publicación.

A las seis de la tarde del 12 de diciembre de 1961, arropado por su familia, entrega su alma al Creador. Tenía 89 años.

Principios que lo guiaron

El hombre que siempre actuó guiado por dos principios: un intenso amor a Yucatán y el noble entendimiento del periodismo como servicio público, dejó como legado su obra y el ejemplo de la fecundidad de una inteligencia puesta a la disposición de la justicia y bien común.

Periodista, poeta e historiador, miembro de las academias de la Lengua y de la Historia, don Carlos fue hombre de talentos excepcionales. Si alcanzó las dimensiones extraordinarias que lo volvieron un personaje necesario para Yucatán y para México fue por sumar a esos talentos de la inteligencia un temple moral de rectitud e integridad.

Don Carlos R. Menéndez González es el sembrador por excelencia de la semilla de la democracia en Yucatán.

Don Abel Menéndez Romero (1961 – 1986)

Periodista de la cabeza a los pies

Don Abel Menéndez Romero, segundo director general de Diario de Yucatán, fue un periodista total en el sentido más estricto del término. Aprendió todo del oficio y lo ejerció todo, desde la base hasta la cúspide.

Segundo hijo del fundador del periódico, don Carlos R. Menéndez González, y su esposa doña María Florencia Romero Rodríguez, nace en Mérida el 12 de febrero de 1905.

Don Abel Menéndez Romero, segundo director de Diario de Yucatán
Don Abel Menéndez Romero, segundo director de Diario de Yucatán

Todavía niño, vela sus primeras armas en el noble oficio en “La Revista de Yucatán”, fundada en 1912 por su padre. Después, mientras sigue sus estudios en el Instituto Literario y de Derecho en la Universidad de Yucatán, trabaja de corrector, reportero, redactor, formador, mecánico…

Lucha a brazo partido junto a su padre, padece con él la agonía y muerte de “La Revista” y atestigua el nacimiento del Diario en un clima hostil.

Don Abel fue quien en 1931 dirige la defensa del Diario contra las arbitrariedades del gobierno en una batalla de 27 meses que finalizó cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en histórico laudo, tutela su reaparición en 1933.

Código de honor

Fue un periodista de ideales. Ninguna forma de presión —atentados, amenazas, dinero…— consigue apartarlo de este código de honor, suma y síntesis de su personalidad.

Lo cumplió al pie de la letra. Sin concesión o excepción que valieran en su trayectoria de periodista al servicio incorruptible de la justicia, la verdad y las libertades públicas.

Tras nombrarlo subdirector en 1936, nuestro fundador fue delegando en él las funciones rectoras. De este modo, don Abel se encarga, desde los años 40, de la política editorial.

Asume la dirección del Diario el 12 de diciembre de 1961, al fallecer don Carlos, y en 1967 se convierte en único dueño, al comprar a sus hermanos las acciones de Compañía Tipográfica Yucateca, S.A. de C.V.

A sus conocimientos, inteligencia y capacidad, don Abel une una cualidad poco común: el buen criterio. Fue tal su influencia, que no pocos gobernantes lo visitaron en busca de consejo.

Ejemplo de integridad

Modesto, enemigo de la exhibición, prefirió estar detrás, a la sombra, y ceder el primer plano a sus ideas y al Diario.

El 3 de febrero de 1986, a las 10:45 de la noche, llega a su fin la vida de don Abel, hombre íntegro, periodista independiente y veraz, digno e insobornable. Un hombre que siguió con lealtad y respeto, admiración y amor los pasos de su padre, el fundador de Diario de Yucatán.

Don Carlos R. Menéndez Navarrete (1986 – 2009)

Visionario con palabra pulcra

Periodista por vocación, herencia y temperamento, don Carlos Rubén Menéndez Navarrete, tercer director de Diario de Yucatán, dedicó más de seis décadas a la promoción y defensa de la verdad, la justicia y el bien común.

Nieto mayor de don Carlos R. Menéndez González, fundador del Diario y su primer director (1925-1961), era también el hijo mayor de don Abel Menéndez Romero, segundo director del periódico (1961-1986).

Educado en escuelas jesuitas de La Habana, Cuba, y Kingston, Canadá, ingresa a este periódico en 1952 como corrector de pruebas en la sala de Redacción.

En los 15 años siguientes recorre todos los oficios relacionados con la publicación de un periódico: trabaja como linotipista y formador de páginas en los talleres; reportero de fuentes diversas; cronista deportivo, cultural y social; primer encargado de la recepción de radiofotos de United Press International y corresponsal de esta agencia de noticias; traductor de los servicios en inglés, jefe de la sección Nacional e Internacional, redactor encargado del cierre de la edición, editorialista y, a partir de 1961, jefe de redacción.

Sus primeros artículos, en las columnas uno y dos de la página editorial, con el título de “Mapamundi”, son firmados con el seudónimo de “ABC”. Simultáneamente, en las columnas siete y ocho de la misma página, su abuelo publica su columna “Hojeando periódicos”, con el seudónimo de “XYZ”.

Don Carlos Menéndez Navarrete, tercer director de Diario de Yucatán
Don Carlos Menéndez Navarrete, tercer director de Diario de Yucatán

Asume la subdirección general en 1967, en tiempos de prueba para Diario de Yucatán. La campaña del periódico contra un fraude cuantioso, en obras públicas con financiamiento internacional, y su relato independiente de la campaña electoral derivan en atentados, en un bloqueo económico y noticioso impuesto por los gobiernos federal, estatal y municipal, y en amenazas a los anunciantes.

El resultado cívico fue importante: el partido oficial pierde los comicios y la oposición política gana la presidencia municipal de Mérida por primera vez desde el estallido de la Revolución Mexicana en 1910.

El acoso gubernamental se acentúa con quemas públicas de ejemplares del periódico y otros actos de agresión en 1969 durante la campaña por la gubernatura, que concluye en uno de los mayores fraudes en la historia de México, en medio de un clima de indignación popular que saca al Ejército a las calles para asumir la vigilancia de la ciudad y reprimir protestas.

La defensa de las libertades públicas en su conjunto ocasionan nuevos enfrentamientos del Diario con los gobiernos federal y estatal, y con su partido también, en las décadas de los años 70 y 80. Don Carlos ya era director general del periódico desde febrero de 1986.

En las décadas de los 90 y principios de los 2000, la crítica documentada y la vigilancia a las autoridades federales y estatales de los tres poderes, siempre en defensa de la verdad, la democracia y la libertad de expresión, someten al Diario a la presión de atentados, injurias, boicot, amenazas de cárcel y demandas judiciales, entre otros actos de una intimidación, tanto al periódico como a los ciudadanos, que no consigue impedir en 2001 la primera victoria de un candidato de la oposición a la gubernatura de Yucatán en más de un siglo.

Hasta finales de 2012, como accionista y consejero de Grupo Megamedia, don Carlos continúa el trabajo personal de reportero y cronista deportivo, cultural y social, en las páginas de opinión, en artículos, columnas o editoriales. La Primera Columna fue un referente en la vida política de los yucatecos.

El periódico no se ocupaba de su vida privada o social. En sus 23 años como director general, su fotografía se publicó una sola vez: en un segundo plano de las bodas de oro religiosas de su hermana Ana María con las Hijas del Espíritu Santo.

El deseo honrado de decir la verdad cueste lo que pueda costar, validado por la rectificación inmediata en caso de error, fue el faro que guió su carrera de periodista. No puede entenderse la transformación social y política de Yucatán en las décadas recientes sin la influencia que ejerció con su pluma.

Don Carlos fallece en la capital yucateca el 7 de julio de 2020, a los 88 años de edad.

Había dejado en 2009 la dirección general del periódico a su hijo Carlos Ricardo Menéndez Losa, hoy director general y presidente de Grupo Megamedia.