BARCELONA (EFE).— Un equipo del Institut de Recerca Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona) desarrolló una herramienta genética que permite inducir aneuploidías —alteraciones en el número de cromosomas— para analizar su papel durante el desarrollo embrionario y su relación con los abortos espontáneos.
“Más del 80 % de los embriones humanos tempranos contienen células con un número incorrecto de cromosomas”, se señala en el estudio publicado en “Cell Genomics”. Estas aneuploidías suelen corregirse antes de la implantación, pero cuando persisten, pueden conducir a la interrupción del embarazo. La nueva herramienta genética permite modificar grandes regiones del genoma de forma dirigida. “Podemos seleccionar qué pedazo del genoma queremos alterar y ver inmediatamente cómo responden las células”, explicó Marco Milán, líder del proyecto e investigador ICREA del IRB.
El método actúa como una “tijera molecular” que genera tanto monosomías (una copia de un cromosoma) como trisomías (tres copias). Las pruebas se realizaron en tejidos epiteliales de la mosca Drosophila, un modelo común en genética.
“Las células con monosomías producen menos proteína y pierden eficacia celular”, apuntó Milán. El estudio identificó numerosos genes haploinsuficientes, es decir, genes que con una sola copia no mantienen la función celular óptima.
En tiempo real
Elena Fusari, primera autora del estudio, destacó que la herramienta permite observar “en tiempo real” cómo las células monosómicas compiten con células normales. “Vimos que las células trisómicas aceleran la eliminación de las monosómicas”, indicó.
El fenómeno se produce por una forma de competencia celular: las células más aptas “expulsan” a las defectuosas.
“Recrear este duelo celular nos ayuda a entender por qué algunos embriones son descartados en los laboratorios de fecundación in vitro”, añadió Fusari.
Este hallazgo podría cambiar la manera en que se seleccionan los embriones en tratamientos de fertilidad. “En el campo de la fecundación asistida se está empezando a pensar que vale la pena reevaluar algunos criterios de selección”, afirmó Fusari.
Además, los investigadores pretenden identificar todas las regiones del genoma de Drosophila que generan competencia celular. “Queremos saber qué genes activan las alarmas y cómo se puede modular esa respuesta”, añadió Milán.
El IRB señaló que este conocimiento podría, en el futuro, contribuir al desarrollo de tratamientos contra la aneuploidía, que también está presente en distintos tipos de cáncer.
“Es un paso más para entender cómo sobreviven las células anormales y cómo podemos intervenir”, concluyó el equipo.
Además del impacto en la biología del desarrollo, los científicos del IRB Barcelona consideran que esta herramienta también podría aplicarse en la investigación oncológica.
“Muchos tumores presentan aneuploidías, y entender cómo estas alteraciones afectan a las células puede abrir nuevas vías terapéuticas”, señaló Marco Milán.
De un vistazo
Células rivales
Las células más fuertes pueden eliminar a las débiles si detectan anormalidades cromosómicas, como si compitieran en una carrera.
Tijera genética
Esta herramienta permite cortar y pegar secciones de ADN, para ver qué efecto tienen los cambios.
Mosca modelo
Usaron la mosca Drosophila porque es barata, se reproduce rápido y su genética se parece mucho a la humana.
Extenderán sus estudios
El equipo prevé extender sus estudios a modelos animales más complejos y eventualmente explorar cómo manipular la competencia celular para favorecer la eliminación de células anómalas.




