Envuelta en una atmósfera íntima y emotiva se vivió la penúltima jornada del Festival Ambulante, en la Cineteca Manuel Barbachano Ponce del Teatro Armando Manzanero, donde el cine documental volvió a convertirse en una poderosa herramienta de reflexión y resistencia.
Tzutzumatzin Soto, integrante del comité organizador de Ambulante, presentó la proyección de “Palestina Baila”, documental de la directora Lamees Ammakkawy, que en apenas 37 minutos de duración logra plasmar la esencia de un pueblo que, en medio del conflicto, ha encontrado en el movimiento del cuerpo una forma de sobrevivir, de hablar y de habitar un hogar arrebatado.
“El cuerpo se vuelve casa cuando lo demás se pierde”, expresó Soto antes de dar paso a la cinta, que alterna imágenes monocromáticas del pasado con escenas actuales de clases de baile y danzas colectivas.
La obra nos sumerge en la historia de una danza que nace del acto de pisotear los materiales de construcción, y donde cada paso, cada pisotón, se convierte en un grito de identidad. “Uno, dos, pisotón”, cantan mientras bailan, recordando que la memoria también se escribe con los pies.
“Palestina Baila” es un cortometraje documental que conjuga arte y denuncia desde la mirada de la cineasta Lamees Almakkawy. Fue filmado en el Reino Unido en 2024, como parte de una investigación de maestría.
El trabajo explora la identidad y la resistencia del pueblo palestino a través del dabke, una danza tradicional que aquí se convierte en símbolo de supervivencia. Durante su proceso creativo, Almakkawy localizó a integrantes de la diáspora palestina que practican esta expresión ancestral, con quienes construyó un relato visual íntimo y conmovedor. Lo que comenzó como una propuesta cultural desprovista de tintes políticos, se transformó —tras los hechos ocurridos a partir de octubre de 2023— en una denuncia del genocidio palestino y defensa de la memoria colectiva.
La función no terminó con los créditos. En penumbra, el público participó en una experiencia de mediación corporal. Ya con las luces encendidas, se abrió un diálogo entre los asistentes. Algunos compartieron sus emociones tras el visionado, mientras otros aprovecharon el momento para invitar a la acción colectiva en apoyo a Palestina, recordando el sufrimiento de miles de familias separadas, desplazadas o asesinadas en un conflicto que sigue dejando huellas profundas. El acto concluyó con la consigna que resonó con fuerza entre los presentes: “Desde el río hasta el mar, Palestina libertad”, y con la invitación a sumarse a diversas iniciativas en solidaridad con el pueblo palestino. Ambulante se despide de Mérida con un eco que se manifiesta en el cuerpo, en un mundo en conflicto, resistir también es danzar.— Darinka Ruiz
Función Ambulante
Ambulante se despide de Mérida con un mensaje claro, resistir también es danzar.
Mediación corporal
La función no terminó con los créditos. En penumbra, y con una voz en off que guiaba suavemente, el público participó en una experiencia de mediación corporal, una invitación a sentir, imaginar movimientos, habitar el cuerpo como refugio, como resistencia. Fue una conexión íntima.
