MONTEVIDEO.— Preparar un platillo y cambiar inmediatamente el estado de ánimo. La cocina es un lugar que permite poner el foco en las emociones y donde los niños pueden aprender a conocerse un poco más a sí mismos.
Que ese espacio sea concebido como uno en el que se fomente la salud mental lo destaca la chef uruguaya Ximena Torres en una entrevista con la agencia EFE.
A su vez, la psicopedagoga Candela Velazco asegura que cocina, colores, emociones y juego pueden ser parte de un mismo proceso.
Candela y Ximena crearon “La emoción en la cocina” (editorial Aguaclara), un libro que busca que los niños reconozcan y comprendan sus estados de ánimo y los invita a vivenciar sentimientos mientras preparan diferentes recetas.
Postulado a la trigésima edición de los Gourmand Cookbooks Awards, que se celebró en Portugal, la obra compitió en dos categorías, una de ellas Salud Mental.
Al final se llevó el premio del mejor Libro para Niños. Torres agradeció en redes sociales que se reconociera “el trabajo de miles de autores en más de 81 países que seguimos creyendo que el libro es un material sagrado, un legado a mantener”.
Blanco, amarillo, anaranjado, rojo, violeta, azul, verde y negro son los colores de la publicación y cada uno de ellos se relaciona directamente con emociones, como agradecimiento, alegría, ansiedad, miedo, amor, enojo, curiosidad, amistad, tristeza y tranquilidad.
También se vinculan con recetas, como huevos escoceses, frutillas con chocolate, palitos de salmón, arroz Chow Fan y hamburguesas de lentejas.
“Es una herramienta que tiene como objetivo acercar a los niños a las emociones, a su propio mundo interno; que sea algo más que aprender a cocinar: aprender a conocerse a ellos mismos”, subraya Velazco.
Añade que también permite a los adultos conocer más a los niños, saber cómo se están sintiendo, qué es lo que necesitan, cuáles son las emociones con las que más conectan o las que presentan con más frecuencia.
En ese sentido, Velazco hace hincapié en la importancia de ver a los niños, y las personas en general, no solamente desde un lugar racional y cognitivo, sino también desde los sentimientos que se viven día a día.
“Hay una parte del desarrollo que nos estamos perdiendo. El aprendizaje también se da de la mano de un sentirte bien, de un sentirte abierto, de un sentirte disponible y todo eso está vinculado con la salud emocional, con la salud mental, con estar cómodo con vos mismo; el poder transitar las distintas emociones desde una forma saludable”, indica.
“La mayoría de los libros de cocina de niños son para el papá y la mamá, acerca de cómo cocinarle a los niños. Acá quisimos darle otra vuelta, meter a la familia en la cocina. Intentar crearles el hábito de la cocina casera”, explica Torres.
Añade que la cocina no es solamente un espacio donde el niño se va a divertir, “sino también un espacio cultural y uno donde se desarrollan aptitudes de independencia, de autosuficiencia, de elevación de la autoestima”.
