La verdadera libertad nos lleva a elegir entre lo bueno, lo mejor y ésta lleva a una “saludable identidad”.
Ahora, ¿cómo decidir cuando hay conflicto de intereses entre tus convicciones o valores y tus propias emociones o deseos? ¿Te ha pasado alguna vez que al tomar una decisión no te sientes del todo bien? ¿Has escuchado alguna vez una voz interior que te dice que tomaste una decisión equivocada? Tienes razón, a todos nos ha pasado alguna vez.
Esto suele ocurrir cuando decides hacer algo que no está de acuerdo con tus convicciones o tu escala de valores y, en principio, desequilibra tu estado interno y te provoca malestar o incluso sufrimiento emocional.
Por el contrario, estarás de acuerdo conmigo que cuando decides practicar un valor humano que consideras importante, te sientes genial contigo mismo.
Lo anterior deja en claro que las convicciones personales y la práctica de los valores están conectadas directamente con tus emociones y sentimientos y, por tanto, con tu estado de ánimo. Podríamos decir que las convicciones y los valores encierran energía y emociones positivas que se liberaran cuando eres fiel a tus convicciones y pones en práctica determinado valor que consideras principal.
No está de más mencionar el otro lado de la moneda, que cuando actúas a la sombra de una duda y te dejas llevar por antivalores éstos a su vez encierran energía y emociones negativas que liberas cuando te dejas seducir por sus aparentes beneficios y actúas contra tu identidad.
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