El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, oficia la misa con los padres Santos Ángel Villegas Gil y Alejo Huchim Kumul
El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, oficia la misa con los padres Santos Ángel Villegas Gil y Alejo Huchim Kumul

“El Cursillo de Cristiandad es una voz que clama en el desierto”, expresó el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, al presidir la misa de clausura del curso 2024-2025 del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.

Durante la celebración eucarística, que se llevó al cabo anteanoche en la capilla de la Casa de la Cristiandad, el prelado subrayó que en el Cursillo “hay agua viva”, y destacó que la predicación que ahí se ofrece busca renovar el bautismo y el compromiso cristiano de los participantes.

“Todos los que asisten al Cursillo prácticamente experimentan una conversión. De hecho, Juan, como señal de conversión, bautizaba a quienes se acercaban a él. A veces, los más duros de convencer son los que terminan cayendo más redonditos por la gracia del Señor”.

Monseñor Rodríguez compartió una anécdota vivida durante su etapa como rector del Seminario de Monterrey. En una ocasión, dijo, envió a dos jóvenes seminaristas a vivir la experiencia del Cursillo. A su regreso, ambos lo criticaron, pero finalmente reconocieron: “Sí funciona, porque la gente se convierte”.

“El Cursillo no obra únicamente por la habilidad de los predicadores o el conocimiento de quienes imparten las pláticas, sino, ante todo, por la gracia de Dios, que actúa tanto en quien habla como en quien escucha”, afirmó.

El Arzobispo enfatizó que Dios se vale de cosas aparentemente insignificantes para transformar vidas. Relató el caso de un hombre que asistió al Cursillo contra su voluntad y, en un intento por escapar, se dirigió al baño. Allí se encontró con su jefe, quien limpiaba los sanitarios como parte del equipo de servicio. Sorprendido, el participante decidió quedarse. “Le cayó el veinte y se convirtió”, relató el prelado.

“Así como la palabra de Juan el Bautista convencía, la palabra del Cursillo convence porque se habla con sencillez, en el lenguaje de los laicos, que a veces los preparados no comprendemos. Los sencillos entienden en su propio idioma lo que Dios les quiere comunicar”, añadió.

Monseñor Rodríguez calificó como “maravillosa” y “asombrosa” la obra que Dios realiza a través de este movimiento. “No dudo que haya grandes predicadores en el Cursillo, pero, más allá del poder humano, es la obra de Dios la que actúa en todos”, remarcó.

En la misa concelebraron los sacerdotes Santos Ángel Villegas Gil, director espiritual adjunto del movimiento, y Alejo Huchim Kumul. El padre Alberto Ávila Cervera, director espiritual titular, no pudo asistir por motivos de salud. Durante la celebración se pidió por su pronta recuperación y por la paz entre Irán e Israel.

Informe

Por su parte, Ernestina Trinidad del Rosario Pérez Mac, presidenta del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Yucatán, presentó un informe de actividades del ciclo concluido, en el que se llevaron al cabo tres cursillos —dos de varones y uno de mujeres— y reencuentros en Panabá, Buctzotz y Umán. En total, participaron alrededor de cien personas.

Pérez Mac recordó que el objetivo del movimiento es “fermentar de Evangelio los ambientes” y llevar el mensaje cristiano a todas las personas y lugares.

Para mayor información sobre las actividades del movimiento se puede consultar su página oficial en Facebook. Este año, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad cumple 60 años de presencia en Yucatán.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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