• María Luisa Castro González posa para el Diario junto a una ceiba en el jardín que le sirve de inspiración
  • La ganadora del Premio de Poesía “Waldemar Noh Tzec”

María Luisa Castro González, escritora en lengua maya recién galardonada con el Premio Internacional de Poesía del Mundo Maya “Waldemar Noh Tzec”, invita a pasear por su casa en San Lorenzo, Umán.

Repuesta de la sorpresa que significó para ella enterarse que su obra fue ganadora de este reconocimiento, confiesa seguir emocionada, pues, además de que apenas lleva un par de años haciendo literatura, hasta hace una década no sabía escribir en maya.

“Yo ya sabía hablar maya”, dice al recordar que cuando era niña y vivía en Ticul su abuela paterna le enseñó el idioma, pero “fue hasta hace unos años cuando decidí aprender a escribirlo”.

María Luisa Castro, quien hasta antes de jubilarse trabajó en el área de Contabilidad del IMSS, tomó clases de maya con la investigadora Hilaria Maas Collí (fallecida en 2021); posteriormente cursó Creación Literaria en Lengua Maya en el Centro Estatal de Bellas Artes y luego tomó un diplomado de escritura en Calkiní, Campeche, impartido por el maestro Feliciano Sánchez Chan.

A partir de esos cursos, y con la asesoría del maestro Sánchez Chan, María Luisa decidió publicar su primer libro, “Tin Kaxtaj U Taab in Tuch (Encontré mi cordón umbilical)”, el cual presentó en la pasada edición de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey).

Escribir no es algo que María Luisa haya planeado, se dio de forma natural, según admite, como la planta de corozo que tiene en su jardín y que salió después de ocho meses de haber sembrado la semilla. “Algo así me pasó. Digamos que mi escritura tardó bastante tiempo bajo tierra hasta que pudo germinar”, señala.

Canto a vivencias

“La poesía me lleva a cantar prácticamente mis vivencias, mis experiencias, mis emociones, mis sentimientos. Para mí la poesía es como un canto”, dice María Luisa, quien también se desempeña como tanatóloga.

La entrevista, de hecho, es en su consultorio, que ofrece amplia vista al jardín, donde yuyas, pájaros toj y carpinteros la han inspirado, lo mismo que las enormes ceibas, matas de jícara y balché con sus pequeñas flores como “patitos morados”.

Esas aves, esos árboles forman parte del poemario “Ooken Xíimbal Tin Wotoch (Entra a pasear mi casa)”, con el que ganó el Premio “Waldemar Noh Tzec”.

“Recuerdo que le dije al maestro: Yo quiero entrar a participar. Tal vez es muy osado, pero es una manera también de forzarme a tener un segundo libro, porque si esto no queda, no importa, ya tengo un segundo libro”.

María Luisa mandó el poemario el último día de plazo de la convocatoria y luego trató de no pensar tanto en ello hasta que el 30 de mayo pasado le llamaron de Calkiní para pedirle unas fotografías. No le dijeron que había ganado, sin embargo le quedó la duda, la cual resolvió al día siguiente cuando vio en su teléfono un mensaje en que le informaban que era la ganadora.

“Me puse a gritar y gritar. La verdad fue algo muy espontáneo, de mucha alegría, demasiada alegría, sorpresa y gritaba como una loca, hasta mi esposo se asustó. Hasta el día de hoy me siento muy contenta y a la vez comprometida a seguir creando porque todo esto no sale nada más de una pluma, sale del alma y del corazón”.

Falta difusión

María Luisa indica que, a pesar de la profundidad que se percibe en la literatura maya, falta una mayor difusión y distribución por las autoridades. “Yo creo que si pudieran poner literatura en lengua maya en los libros de primaria podría ser un ancla para que se quedara para la posteridad, para el futuro (…) Sí se están haciendo muchos esfuerzos, pero no son suficientes porque el tiempo va corriendo y las generaciones mayahablantes cada día son menos”, advierte.

Además, a la literatura en lengua maya no se le da la importancia como a otras lenguas. “Nunca, nunca. De hecho, desde la Conquista el habla se fue; aunque ya se está rescatando y poco a poco la gente está recobrando ese orgullo de hablar maya, pero falta mucho, pues las nuevas generaciones, los niños, no están sintiendo ese orgullo de hablarlo porque no hay alguien que los estimule”.

Por eso mismo, considera que los escritores en lengua maya no tienen las mismas oportunidades que los que escriben en español.

“Los que escribimos en maya somos criticados por no apegarnos al 100% a las formas de la literatura en español, lo cual es imposible, porque son dos lenguas diferentes con cargas diferentes y con esencias diferentes”.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.